Rue20 Español/Madrid
El gobierno español ha acusado al partido de extrema derecha Vox de «inventar conflictos imaginarios» con Marruecos, en un contexto de creciente tensión política interna que ha permeado el debate sobre las relaciones bilaterales con el país vecino.
El Ejecutivo ha negado rotundamente la existencia de disputas significativas con Rabat, reafirmando su compromiso con la cooperación y la estabilidad regional.
Durante una sesión de la Comisión de Seguridad Nacional en el Parlamento el jueves, Diego Rubio, director del gabinete del presidente del gobierno Pedro Sánchez, desestimó las acusaciones de Vox, afirmando que «Marruecos no es una amenaza para la seguridad nacional de España». Rubio respondió a una pregunta de un diputado de Vox, declarando que «no existe ningún conflicto entre Marruecos y España. Marruecos es un país vecino, amigo y socio estratégico», según informó la agencia Europa Press.
Destacó la cooperación existente entre ambos países, especialmente en áreas como la migración circular, la lucha contra el terrorismo, el tráfico de drogas y la trata de seres humanos, así como las crecientes relaciones económicas y comerciales.
Vox, conocido por su discurso populista y posturas críticas hacia Marruecos, ha intensificado sus ataques contra los intereses estratégicos del Reino. El partido ha sido acusado de intentar presentar a Marruecos como una amenaza de seguridad o económica, con el objetivo de debilitar al gobierno socialista y movilizar a su electorado.
Además, Vox se ha opuesto a varios acuerdos bilaterales recientes, incluyendo el que permite la enseñanza del idioma árabe a los niños de la comunidad marroquí en España, y al nuevo acuerdo agrícola firmado entre Marruecos y la Unión Europea, que abarca productos originarios de las provincias del Sur.
Ante estas críticas, el gobierno español y otros partidos políticos han reiterado su compromiso con una relación sólida y equilibrada con Marruecos, considerándola como una de las más fructíferas en la historia contemporánea entre ambos países. Madrid insiste en la necesidad de preservar la estabilidad regional y fortalecer la cooperación bilateral, que considera un pilar esencial para el desarrollo compartido y la seguridad en el Mediterráneo.
