Rue20 Español/Rabat
El Jefe de la diplomacia marroquí, Nasser Bourita, reveló el sábado que el Rey Mohammed VI intervino personal y diariamente ante varios líderes extranjeros para asegurar el éxito de la votación en el Consejo de Seguridad sobre la resolución que apoya el plan de autonomía marroquí para el Sahara.
El ministro de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Residentes en el Extranjero, Nasser Bourita, reveló, el sábado por la noche en el canal 2M, los entresijos diplomáticos que precedieron a la votación del Consejo de Seguridad de la ONU a favor de la resolución que apoya el plan de autonomía en el Sahara marroquí.
Según Bourita, el Rey Mohammed VI siguió personalmente el dossier, día tras día, y mantuvo contactos directos con varios jefes de Estado y de gobierno miembros del Consejo de Seguridad para garantizar la adopción del texto sin recurrir al veto.
«El Soberano se involucró personalmente, sobre todo en los últimos cinco o seis días antes de la votación», indicó Bourita, precisando que «estas intervenciones reales permitieron pasar de 6 a 9, luego a 11 votos favorables al proyecto de resolución».
El ministro subrayó que la composición actual del Consejo de Seguridad hacía la tarea particularmente difícil, «ya que no incluye países muy cercanos a Marruecos, a diferencia de mandatos anteriores».
A pesar de la complejidad del contexto, las posiciones de Estados Unidos, Francia y Reino Unido fueron, según él, «claramente favorables a la posición marroquí desde el principio».
En cuanto a las abstenciones de Rusia y China, Bourita explicó que estaban más relacionadas con sus diferencias con Washington que con el contenido del texto sobre el Sahara.
«Evitar un veto ruso fue posible gracias a la intervención personal del Rey Mohammed VI», insistió.
En cuanto a la abstención de Pakistán, el ministro precisó que se explicaba por «su posición constante sobre la cuestión de Cachemira, que influye en su lectura de cualquier texto relacionado con cuestiones de autonomía territorial».
Esta revelación pone de manifiesto el papel determinante de la diplomacia real en la consolidación del apoyo internacional al plan de autonomía marroquí, que se impone cada vez más como la única base seria y creíble para la resolución definitiva del conflicto artificial del Sáhara marroquí.
