Rue20 Español/ Fez
Meryem Ghoua
Brahim Díaz vuelve. En Kazajistán, el internacional marroquí cerró la goleada del Real Madrid frente al Kairat Almaty (0-5). Tras una combinación brillante entre Camavinga, Bellingham y Gonzalo García, el malagueño definió con la derecha –su pierna menos hábil– y cruzó un disparo que besó el palo antes de entrar. Un gol que sabe a gloria: llevaba semanas esperando su momento desde el banquillo.
El inicio de temporada no ha sido sencillo para el ’21’ blanco. Ha participado en siete de los nueve partidos disputados, pero solo en dos como titular. Entre oportunidades a cuentagotas y la irrupción de Franco Mastantuono, Brahim alternó suplencias con destellos puntuales: una asistencia ante el Oviedo, un gol frente al Levante y un papel discreto contra Osasuna. Pese a ello, nunca bajó los brazos.
Su tanto en Almaty fue una reivindicación. A la primera ocasión clara que tuvo, la mandó a la red. Una señal de que está preparado para competir al máximo nivel, sin importar la jerarquía de sus compañeros. Como en el pasado ocurrió con Rodrygo, ahora con Mastantuono: Brahim siempre espera su turno y, cuando le llega, responde. Su versatilidad también le avala, capaz de actuar como extremo, mediapunta o segundo delantero.
Más allá del césped, su rol en Valdebebas también pesa. Es uno de los futbolistas que mejor integran a los jóvenes recién llegados y su compromiso con el vestuario es total. Por ello, el club ha decidido blindarle: su renovación ya está cerrada y solo falta el anuncio oficial. El contrato, que expiraba en 2027, se prolongará para asegurar la continuidad de un jugador que ha demostrado que cuenta, y mucho, en el presente y el futuro del Real Madrid.
