Rue20 Español/Madrid
El Abbas Tahri Joutey Hassani
La Seguridad Social española ha vuelto a batir récords en afiliación de trabajadores extranjeros, alcanzando los 3.446.178 cotizantes de media en junio, lo que supone un incremento de 350.163 personas en el último año, con una variación interanual del 11,31%, muy por encima del 2,8% del conjunto de la afiliación.
En este contexto de crecimiento sostenido, Marruecos se consolida como el país con mayor número de afiliados a la Seguridad Social española, superando ya los 422.000 cotizantes (422.347 para ser exactos), por delante de Rumanía (353.974) y Colombia (316.460).
Los datos, publicados este mes de julio por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, reflejan la pujanza de la comunidad marroquí en el mercado laboral español. De hecho, si se amplía la mirada al conjunto de trabajadores procedentes del Norte de África, la cifra supera ya los 450.000 afiliados, de los cuales cerca de 421.500 son de origen marroquí, lo que representa un crecimiento del 15% respecto al cierre de 2025 y un incremento cercano al 50% desde 2022.
Un pilar estratégico para la economía española
La ministra Elma Saiz ha subrayado la importancia de este colectivo: “La afiliación extranjera sostiene sectores estratégicos como los cuidados, la agricultura, la construcción, la hostelería, el transporte o la sanidad”. Y en todos ellos, la presencia marroquí es decisiva. Desde hace décadas, la agricultura ha sido la principal puerta de entrada, pero su presencia se ha diversificado hacia la hostelería y la construcción, sectores donde su contribución resulta ya imprescindible.
El proceso de regularización puesto en marcha a finales de abril ha acelerado aún más este dinamismo. A 30 de junio, se contabilizaban 159.097 nuevas altas como consecuencia de este proceso, concentradas en hostelería (38.776), comercio (20.195), actividades administrativas (19.327) y construcción (18.310).
Detrás de estas cifras hay un sólido entramado de cooperación entre ambos reinos. El Convenio Hispano-Marroquí de Seguridad Social, firmado en 1979 y en vigor desde 1982, es el más antiguo de los 24 convenios bilaterales que España mantiene en esta materia, y garantiza la protección social de los trabajadores marroquíes en España y viceversa.
Pero la cooperación va más allá. Los programas de migración circular, como el exitoso proyecto WAFIRA II, han permitido que más de 25.000 personas de 17 países accedan a empleo en España de forma regular y segura durante 2025. En palabras de la ministra Elma Saiz, “la experiencia de cooperación en migración circular entre España y Marruecos, que dura ya más de 25 años, constituye una referencia particularmente valiosa”. Su homólogo marroquí, Younes Sekkouri, ministro de Inclusión Económica, ha coincidido en que “la excelente cooperación entre nuestros países confirma que la migración circular puede ser un verdadero motor de desarrollo compartido”.
La presidenta del Congreso de los Diputados español, Francina Armengol, ha calificado esta colaboración como “cooperación ejemplar” y ha destacado que los acuerdos de migración circular benefician cada año a unas 15.000 trabajadoras marroquíes.
El impacto de la comunidad marroquí trasciende el empleo por cuenta ajena. El número de trabajadores autónomos extranjeros ha superado los 525.000, con un crecimiento interanual del 7,9%. Y en sectores de alta cualificación como Telecomunicaciones y Programación Informática, los trabajadores extranjeros ya representan el 32,7% de los emprendedores. La ministra Saiz ha destacado que “vemos que su presencia se diversifica y crece cada vez más en todos los sectores”.
En el plano económico, las remesas enviadas desde España hacia Marruecos se han duplicado en la última década, convirtiendo al Reino en el segundo destino de estas transferencias, con cerca de 1.600 millones de euros en 2025. Un flujo que sostiene economías familiares y contribuye al desarrollo local en las regiones de origen.
La presencia marroquí en España no es un fenómeno coyuntural, sino estructural. Con más de 1,16 millones de residentes nacidos en Marruecos (el 12,4% del total de extranjeros), y con una concentración especialmente relevante en Cataluña, Madrid, Murcia, Almería y el arco mediterráneo, la comunidad marroquí se ha convertido en un pilar silencioso pero indispensable del crecimiento económico español.
Marruecos y España han demostrado que la migración bien gestionada es un motor de prosperidad compartida. Los datos de afiliación no hacen sino confirmar una realidad: la comunidad marroquí es, y seguirá siendo, un socio estratégico fundamental para el mercado laboral y el desarrollo económico de España.
