Nuevo rumbo en Bolivia abre caminos en el expediente del Sáhara marroquí

 

Rue20 Español/Rabat

El panorama político boliviano ha dado un giro significativo tras la primera vuelta de las elecciones presidenciales del pasado domingo 17 de agosto.

- Anuncio -

Los resultados preliminares muestran un declive sin precedentes de la izquierda, con los candidatos Andrónico Rodríguez y Eduardo del Castillo, del Movimiento al Socialismo (MAS), relegados a posiciones secundarias.

Este escenario abre paso a una segunda vuelta entre Rodrigo Paz, del Partido Demócrata Cristiano, y Jorge Quiroga, expresidente y líder del partido Libertad, marcando un posible cambio de rumbo hacia la centro-derecha.

Durante dos décadas, el MAS, bajo el liderazgo de Evo Morales, consolidó una agenda izquierdista progresista que influyó en la política exterior boliviana, incluyendo el reconocimiento y apoyo a la milicia del Polisario en el conflicto artificial del Sáhara marroquí.

Este apoyo se mantuvo con el regreso del MAS al poder en 2020 con Luis Arce, quien reafirmó la postura boliviana en la cumbre de los BRICS en Rusia en octubre de 2024.

Sin embargo, el reciente proceso electoral revela un cambio en las preferencias del electorado boliviano. El retroceso del MAS, que gobernó el país durante veinte años, sugiere una pérdida de legitimidad popular y el posible colapso de una red de influencia que proporcionaba al Polisario un apoyo en América Latina.

- Anuncio -

El ascenso de Paz y Quiroga apunta hacia un liderazgo de centro o derecha, con programas enfocados en la economía liberal y la apertura internacional. Este nuevo contexto previsiblemente impulsará un reposicionamiento de la política exterior boliviana, priorizando las relaciones pragmáticas con la Unión Europea, Estados Unidos, y países emergentes como Marruecos.

Este enfoque se aleja de los discursos de presunta «resistencia» y «solidaridad internacional» que caracterizaron la era del MAS y que sirvieron de plataforma para el Polisario.

Este cambio en Bolivia se enmarca en una tendencia regional más amplia. En los últimos años, varios países latinoamericanos que tradicionalmente apoyaban la tesis separatista han revisado sus posturas, retirando o congelando el reconocimiento de la llamada “rasd”, y expresando su respaldo al Plan de Autonomía marroquí para el Sáhara.

Esta reorientación refleja una creciente priorización de las alianzas estratégicas con Marruecos como potencia regional emergente, lo que podría significar una erosión gradual del apoyo diplomático al Polisario en la región. El nuevo escenario político en Bolivia podría consolidar esta tendencia, abriendo la puerta a una relación bilateral más estrecha con Marruecos.

Mira nuestro otro contenido

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Anuncio

VIDEOS

Entradas populares

CONTINÚA LEYENDO