Rue20 Español/Rabat
En un movimiento diplomático significativo, el Reino Unido ha anunciado su apoyo al plan de autonomía de Marruecos para el Sáhara como la «base más creíble, viable y pragmática» para resolver la disputa regional.
El anuncio se realizó en Rabat por el Secretario de Estado británico de Asuntos Exteriores, David Lammy, durante una visita oficial que consolida las relaciones bilaterales entre Marruecos y el Reino Unido.
Lammy y su homólogo marroquí, Nasser Bourita, firmaron un comunicado conjunto en el que Londres se compromete a defender esta postura «a nivel bilateral, regional e internacional». Esta declaración trasciende el ámbito político inmediato y se enmarca en una estrategia diplomática marroquí en pleno auge, con potencial para desencadenar un reposicionamiento internacional más amplio.
En una entrevista con Hespress, el politólogo especializado en relaciones internacionales, Hicham Moatadid, calificó el anuncio como algo más que un simple gesto diplomático. «Marca un punto de inflexión en la estrategia diplomática de Londres, que busca reposicionarse en un contexto internacional marcado por el aumento de las rivalidades regionales», explicó.
Moatadid destacó la importancia del momento elegido para este reconocimiento, coincidiendo con un período de turbulencias geopolíticas y energéticas en Europa.
«La estabilidad de Marruecos, su papel como centro energético y comercial, son activos que Londres busca capitalizar, especialmente tras el Brexit, que impulsa al Reino Unido a rediseñar sus alianzas fuera de la Unión Europea», añadió.
El politólogo argumentó que el realineamiento británico responde a una doble lógica: seguridad y economía. El Reino Unido parece anticipar las «nuevas configuraciones regionales», con Marruecos emergiendo como un actor clave en el Norte de África y el Sahel. «Un Marruecos consolidado, con control sobre sus fronteras, representa un aliado fiable en la lucha contra la inestabilidad regional y el control de los flujos migratorios hacia Europa», afirmó.
En el ámbito económico, este reconocimiento podría facilitar importantes inversiones británicas en sectores clave como las energías renovables y las infraestructuras logísticas, áreas en las que el Sáhara, rico en recursos y potencial, se presenta como una zona estratégica de desarrollo.
Moatadid también señaló que la decisión envía una señal diplomática clara a las principales capitales occidentales: «El Reino Unido no pretende quedarse al margen de las grandes maniobras geopolíticas en torno al Sáhara». Interpretó la decisión como una muestra de la voluntad de Londres de posicionarse como un actor clave en la región, participando activamente en las discusiones sobre la estabilidad en el Mediterráneo y el Sahel.
Este reposicionamiento tendrá consecuencias en los equilibrios dentro del Consejo de Seguridad, según Moatadid. «La progresiva alineación de las grandes potencias con la propuesta marroquí podría aislar aún más a los opositores al plan de autonomía y reducir el margen de maniobra de los actores regionales que se oponen a él», sostuvo.
El politólogo prevé que este reconocimiento británico podría catalizar a medio plazo una «normalización regional», con Marruecos como motor de un nuevo orden económico y de seguridad entre Europa, África y Oriente Medio. En esta visión, la estabilidad y el desarrollo del Sáhara servirían de base para una cooperación reforzada.
Mientras Marruecos consolida sus apoyos y fortalece su posición internacional, la postura británica representa un paso más hacia el reconocimiento pleno de la soberanía marroquí sobre el Sáhara por parte de la comunidad internacional.
