Rue20 Español/Rabat
Marruecos se consolida como un centro neurálgico para la industria china, buscando acceso al mercado europeo y aprovechando su ubicación estratégica y acuerdos comerciales favorables.
Inversiones chinas, que superan los 10 mil millones de dólares (9,3 mil millones de euros) en los últimos años, se concentran en sectores clave como vehículos eléctricos, baterías y energías renovables, según The New York Times.
Gigantes chinos impulsan el sector manufacturero
Este auge industrial se refleja en la creciente presencia de gigantes chinos en el país. En Jorf Lasfar, un fabricante de componentes para baterías ha iniciado operaciones en una empresa conjunta, mientras que Sentury, el fabricante de neumáticos, ha inaugurado una fábrica en Tanger Tech City. Gotion, por su parte, proyecta la construcción de una «gigafábrica» de baterías de 1.300 millones de dólares (1.200 millones de euros), la primera de su tipo en África.
Liderazgo en exportaciones automotrices
El éxito de Marruecos se evidencia en su reciente liderazgo como exportador de automóviles a la Unión Europea en 2023, superando a potencias como China, Japón e India. Este logro se atribuye a un ecosistema industrial desarrollado, infraestructuras modernas como el puerto de Tanger-Med, y la disponibilidad de recursos mineros estratégicos, como los fosfatos esenciales para la fabricación de baterías.
Desafíos en medio de tensiones geopolíticas
Para China, Marruecos representa una puerta de entrada privilegiada al mercado europeo, similar al rol de México para las exportaciones a Estados Unidos, permitiendo sortear las crecientes barreras arancelarias impuestas por Europa. Sin embargo, esta estrategia no está exenta de desafíos.
Las tensiones sino-occidentales han llevado a la imposición de aranceles significativos a los vehículos chinos, con Estados Unidos aplicando un 100% desde 2024 y la Unión Europea un 45%, complicando la posición de Marruecos.
A pesar de este panorama, los proyectos industriales continúan. En 2025, se estableció una empresa conjunta de 20.000 millones de dírhams (1.850 millones de euros) en Jorf Lasfar, y se desarrollan otros proyectos en Kenitra y Tánger, apostando al futuro de Marruecos como plataforma industrial clave en la intersección entre China y Europa.
