Rue20 Español/Rabat
El proyecto del gasoducto transahariano que uniría Nigeria y Argelia a través de Níger se tambalea al borde del colapso.
Níger ha suspendido la fase final de estudios del proyecto, según fuentes argelinas cercanas al proyecto citadas por la plataforma especializada Energía.
Esta decisión, que pone en serio riesgo la inversión final prevista para 2026, se produce en un contexto de crecientes tensiones diplomáticas entre Argelia y varios países del Sahel, incluyendo Níger.
Tensiones diplomáticas ensombrecen el futuro del proyecto
Si bien no se han dado razones oficiales para la suspensión, los analistas apuntan a las recientes fricciones entre Argelia y Níger. La retirada del embajador nigerino de Argel en solidaridad con Mali, tras el derribo de un dron maliense por el ejército argelino, ha exacerbado las diferencias.
Argelia respondió retirando a su vez a su embajador de Níger, así como de Mali y Burkina Faso, profundizando la crisis diplomática.
Expulsión de migrantes agrava la crisis bilateral
La expulsión masiva de migrantes desde Argelia hacia la frontera con Níger en abril pasado también ha contribuido al deterioro de las relaciones.
Medios estatales nigerinos, como el canal Télé Sahel, condenaron públicamente las acciones argelinas, denunciando la «deportación masiva de miles de ciudadanos africanos, entre ellos un gran número de nigerinos» en condiciones inhumanas.
Marruecos se posiciona con proyecto alternativo
Este revés supone un duro golpe para Argelia, que había intensificado sus esfuerzos para concretar el gasoducto, buscando adelantarse a un proyecto similar impulsado por Marruecos.
El proyecto marroquí, que discurriría por África Occidental, forma parte de la Iniciativa de los Estados Africanos Atlánticos, una plataforma que busca impulsar la integración económica de la región.
Rachid Talbi Alami, presidente de la Cámara de Representantes de Marruecos, destacó el carácter estratégico de esta iniciativa, que busca convertir la fachada atlántica africana en un espacio económico integrado, aprovechando la infraestructura marroquí, incluyendo puertos como Tánger Med y el futuro puerto de Dajla, y proyectos de conexión por carretera.
El gasoducto marroquí-nigeriano se presenta como una alternativa para el suministro de gas africano a Europa, reforzando el papel de Marruecos en la seguridad energética global.
La suspensión del proyecto por parte de Níger deja a Argelia en una posición precaria, mientras Marruecos avanza con su propuesta, aprovechando el impulso de la iniciativa de los Estados Africanos Atlánticos y su propia infraestructura.
El futuro del gasoducto transahariano permanece incierto, sujeto a la evolución de las complejas dinámicas políticas en la región.
