Rue20 Español/Rabat
La reciente gira del ministro de Asuntos Exteriores argelino, Ahmed Attaf, por Suecia y Finlandia se ha saldado con un evidente fracaso en su intento de recabar apoyos para el separatismo en el Sáhara marroquí, confirmando el creciente aislamiento diplomático de Argelia en este asunto.
Attaf inició su periplo nórdico el 23 de abril en Estocolmo, donde se reunió con su homóloga sueca, Maria Malmer Stenergard. Sin embargo, la esperada declaración de apoyo a la posición argelina nunca llegó.
El encuentro, aparentemente desinteresado por parte sueca, recuerda el desaire del año pasado, cuando Suecia se negó a recibir a una delegación del Frente Polisario.
La siguiente parada en Finlandia tampoco ofreció resultados positivos. Aunque Attaf destacó la amistad entre ambos países, eludió cuidadosamente mencionar la cuestión del Sáhara.
Las conversaciones se centraron en fortalecer las relaciones bilaterales, obviando el tema central de la gira. Es importante recordar que Finlandia ha expresado previamente su apoyo al plan marroquí de autonomía para el Sáhara, considerándolo una «buena base para una solución».
La misión de Attaf, más parecida a un viaje turístico que a una ofensiva diplomática, concluyó con un discreto regreso a Argel, prácticamente ignorado por los medios de comunicación. Incluso la prensa afín a las milicias del Polisario, habitualmente activa, guardó silencio sobre estos «intentos fallidos».
Este episodio refleja la serie de reveses políticos que viene sufriendo Argelia en contraste con los avances de Marruecos en la escena internacional.
Mientras el Reino consolida su posición con el respaldo de potencias como Estados Unidos, Francia, España y varios países europeos, Argelia se ve forzada a reevaluar su estrategia diplomática, que parece desorientada tras las recientes acusaciones de apoyo a grupos terroristas, como el Frente Polisario, provenientes de diversas organizaciones e incluso de algunos Estados, como Malí.
