Rue20 Español/Rabat
En una época marcada por amenazas globales interconectadas, Marruecos ha vuelto a alzar la voz en el escenario africano para subrayar lo que muchos aún no quieren ver: las mujeres y niñas siguen siendo las principales víctimas invisibles de los riesgos emergentes que afectan la paz y la seguridad. Así lo expresó con claridad la delegación marroquí durante su intervención en la sesión del Consejo de Paz y Seguridad (CPS) de la Unión Africana, celebrada este viernes en Addis Abeba bajo presidencia marroquí.
En el marco del debate sobre el “Programa Mujeres, Paz y Seguridad en África”, Marruecos abogó por reconocer los efectos del cambio climático, las epidemias y otras amenazas emergentes sobre las mujeres y niñas africanas. Estos desafíos, lejos de ser secundarios, deben integrarse plenamente en la implementación del programa continental. La propuesta marroquí va más allá del diagnóstico: incluye la necesidad urgente de establecer indicadores claros, mecanismos eficaces de seguimiento y evaluación, y un fortalecimiento de la cooperación entre actores institucionales, como la Oficina de la Enviada Especial de la UA, encabezada por la incansable Bineta Diop.
La intervención marroquí no fue únicamente técnica. Fue también una reafirmación política de los avances nacionales impulsados por la visión de Su Majestad el Rey Mohamed VI. En este sentido, se destacó el Plan de Acción Nacional lanzado en 2022, que se articula en torno a tres pilares: diplomacia preventiva, promoción de la cultura de paz y empoderamiento económico de las mujeres. Todo ello fruto de un proceso inclusivo, donde convergen instituciones, sociedad civil y socios internacionales.
Además de insistir en la necesidad de cooperación continental para compartir buenas prácticas, la delegación recordó la creación por parte de Marruecos del Grupo de Amigos sobre los desafíos cruzados del cambio climático y el programa Mujeres, Paz y Seguridad. Esta iniciativa estratégica apunta a integrar la dimensión climática en los esfuerzos por garantizar la igualdad de género en contextos de conflicto y posconflicto.
El mensaje de Marruecos es claro: la paz sostenible en África pasa por empoderar a las mujeres, reconocer sus vulnerabilidades frente a las amenazas emergentes y, sobre todo, darles un lugar central en la toma de decisiones. En tiempos de incertidumbre climática, conflictos persistentes y tensiones sociales, este enfoque es tan visionario como urgente. África necesita menos discursos y más liderazgo concreto. Marruecos, en silencio, ya lo está ejerciendo.
