Rue20 Español/Rabat
Marruecos se ha convertido en un importante destino para las exportaciones de piensos animales procedentes de la República de Bashkortostán, Rusia.
Esta creciente relación comercial subraya la estrategia de Marruecos de diversificar sus socios agrícolas y asegurar sus cadenas de suministro ante las fluctuaciones del mercado global, según datos oficiales rusos.
El Servicio Federal de Supervisión Veterinaria y Fitosanitaria de Bashkortostán anunció la semana pasada la exportación de más de 3.200 toneladas de torta de girasol granulada a Marruecos por parte de una empresa local.
Esta operación forma parte de una tendencia creciente que ha visto a Marruecos importar más de 5.500 toneladas de este producto rico en proteínas desde principios de 2025, posicionándose como un cliente estratégico para Rusia.
Autoridades rusas, citadas en el sitio web Rusia – Proyectos Nacionales, atribuyen este aumento a la disminución de la demanda de piensos proteicos por parte de la Unión Europea, abriendo un espacio que Marruecos y otros países africanos están ocupando con rapidez.
Para Marruecos, la importación de torta de girasol, un subproducto de la producción de aceite vegetal ampliamente utilizado en la alimentación animal, es crucial para garantizar el suministro de piensos, especialmente tras años de sequía y el aumento de los precios internos.
En 2022, el Gobierno marroquí implementó exenciones arancelarias para la importación de piensos compuestos, impulsando la búsqueda de nuevos proveedores más allá de los mercados europeos tradicionales, incluyendo Rusia, Ucrania y países de Europa del Este.
Esta cooperación con Rusia se enmarca en una estrategia más amplia de diversificación y refuerzo de la seguridad alimentaria de Marruecos. El reino, con una fuerte dependencia de la disponibilidad de piensos a precios asequibles para su sector ganadero, busca asegurar la estabilidad de su producción.
La creciente relación comercial beneficia también a Rusia, que busca expandir sus exportaciones no energéticas y no brutas en un 70% para 2030, en línea con el proyecto nacional «Cooperación internacional y exportación» impulsado por el presidente Vladimir Putin. Rusia ve a Marruecos como una puerta de entrada clave a los mercados del norte y oeste de África, otorgándole un papel estratégico en su nueva estrategia de comercio exterior.
El envío de las 3.200 toneladas de torta de girasol en 46 vagones de tren destaca el volumen de la demanda y la coordinación logística entre ambos países, en un momento en que Rusia busca reconfigurar sus redes comerciales ante el aislamiento de los mercados occidentales.
La búsqueda de Marruecos de un equilibrio entre sus socios europeos tradicionales y la apertura a mercados orientales más competitivos demuestra el pragmatismo de su política comercial. Esta estrategia refuerza su seguridad alimentaria y le permite navegar las fluctuaciones del mercado global con mayor flexibilidad.
Expertos en comercio internacional prevén un gran potencial de crecimiento para esta cooperación, considerando el creciente papel de Rusia como proveedor alternativo de productos agrícolas y la necesidad de Marruecos de diversificar sus fuentes de suministro tras la pandemia y la guerra en Ucrania.
La importación de piensos rusos no es solo una transacción comercial, sino un indicador de la creciente integración de Marruecos en las cadenas de suministro agrícolas rusas. En un contexto de reconfiguración del comercio global, Marruecos se posiciona como un actor equilibrado con una agenda multidireccional, priorizando la seguridad de sus intereses agrícolas y alimentarios.
Históricamente, las relaciones entre Marruecos y Rusia han sido distantes, marcadas por la postura rusa sobre el Sáhara Occidental y la Guerra Fría. Sin embargo, la última década ha visto un acercamiento con visitas de alto nivel y acuerdos en áreas como energía, agricultura, turismo y educación.
La visita del presidente Putin a Marruecos en 2016 fue un punto de inflexión, con la firma de acuerdos estratégicos que abrieron el mercado ruso a productos agrícolas marroquíes a cambio de cereales, aceites y fertilizantes.
Las sanciones occidentales impuestas a Rusia tras la guerra en Ucrania han acelerado la búsqueda de nuevos mercados por parte de Moscú. Marruecos, con su política exterior pragmática y equilibrada, se presenta como un socio atractivo.
La cooperación en el ámbito agrícola, ejemplificada por la importación de piensos de Bashkiria, es una forma de diplomacia económica que refuerza la presencia de Marruecos en las cadenas de suministro globales y demuestra su capacidad para navegar las tensiones geopolíticas.
Marruecos aprovecha su posición estratégica como puente entre Europa y África para desempeñar un papel relevante en la reconfiguración de los mapas de suministro agrícola y alimentario, especialmente ante la creciente necesidad de seguridad alimentaria en un contexto de crisis climáticas y tensiones internacionales.
Su apertura a Rusia no es solo una decisión comercial, sino un posicionamiento geopolítico calculado que lo consolida como un actor flexible en un mundo multipolar.
