Rue20 Español/Rabat
Xavier Driencourt, exembajador de Francia en Argelia, sostiene que París dispone de suficientes mecanismos de presión para cambiar la actitud de Argel si decide actuar con firmeza. En una entrevista con Le Figaro, analizó la reciente crisis diplomática provocada por la suspensión de la expulsión del influencer argelino Doualemn, un episodio que, en su opinión, pone en evidencia las contradicciones del sistema judicial francés más que un fracaso político del gobierno. Mientras Francia se rige por el Estado de derecho, Argelia se permite ignorar las reglas, como demuestra su negativa a aceptar a un ciudadano con pasaporte biométrico argelino.
Driencourt destaca que Francia tiene varias herramientas para ejercer presión sobre Argelia. Entre ellas, la abrogación del acuerdo de 1968, que regula la circulación de personas entre ambos países, y la revisión del trato preferencial concedido a diplomáticos argelinos, como la exención de visados. También menciona la posibilidad de aplicar controles fiscales a figuras argelinas con activos en Francia y de endurecer las condiciones de entrada con visado Schengen. Además, cree que París puede jugar un papel clave en Bruselas bloqueando las negociaciones del Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y Argelia.
Para el exembajador, el régimen argelino ha llevado su enfrentamiento con Francia demasiado lejos, hasta el punto de debilitar su propia posición. En lugar de aprovechar la disposición de Macron a una reconciliación, ha conseguido que una parte importante de la clase política y de la opinión pública francesa se vuelva en su contra. Argelia, según Driencourt, ha apostado por una estrategia que la ha llevado a un callejón sin salida, y ahora Francia debe decidir hasta qué punto está dispuesta a responder con firmeza.
