Rue20 Español/ Rabat
Mourad ERRASFA*
Antes de las elecciones generales del 23 de julio de 2023, el Presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, fue objeto de fuertes críticas por varias formaciones políticas en lo que se refiere a su política nacional, y más aún en lo que se refiere a la política exterior nacional, en particular sobre la cuestión de las relaciones con Marruecos.
Sobre este último punto, destacan las formaciones políticas de extrema izquierda que forman parte de la coalición del Gobierno que han sido muy críticas con Sánchez y son los más feroces opositores a la relación con Marruecos.
El resultado de las elecciones generales del 23J en España (para elegir la nueva composición del Congreso de los Diputados y del Senado) fue la gran sorpresa, según los observadores.
De hecho, casi todas las encuestas favorecieron al Partido Popular de derechas y lo auguraban como el futuro partido de gobierno en España, al menos con el apoyo de la ultraderecha, VOX.
Sin embargo, a pesar de la superioridad en número de escaños obtenidos por el Partido Popular frente al Partido Socialista, la formación de derecha no encontraría el apoyo de otros partidos políticos para alcanzar la mayoría de escaños para poder gobernar.
Por otro lado, el Partido Socialista conserva sus posibilidades de ser reelegido al frente del próximo gobierno, y eso, contando con la formación de extrema izquierda, SUMAR, y contando también con la confianza de otros partidos políticos nacionalistas o separatistas con los que tendrá que negociar, como ERC, PNV, EH Bildu y JUNTS, BNG, C-CA.
Este resultado de las elecciones ha sorprendido a todos, y el Presidente en funciones supo salir prácticamente vencedor a pesar de todo tras un periodo de implacabilidad contra su política de gestión del país, en particular sobre el expediente de las relaciones de España con Marruecos y el expediente del Sáhara marroquí.
Durante más de dos años, Pedro Sánchez recibió las críticas más mordaces y sulfurosas de todos los partidos de derecha e incluso de los miembros de las formaciones de extrema izquierda de la coalición en el gobierno con el Partido Socialista.
La mayoría de la prensa española también se ha mostrado muy crítica desde hace varios meses con la política de Pedro Sánchez hacia Marruecos desde el asunto de Brahim Ghali, que entró en España con un pasaporte argelino falso bajo el nombre de Ben Batouch.
Los motivos de las críticas contra Pedro Sánchez son múltiples, pero a la cabeza, el reconocimiento del plan marroquí para el Sáhara, e indirectamente, el negativo peso económico para determinadas empresas españolas que supuso la ruptura de relaciones diplomáticas y comerciales con Argelia, y el comercio de gas con este país, que se ha visto afectado por la ruptura de las relaciones de manera unilateral por parte de Argelia.
Este último punto ha revelado más bien la verdadera condición de Argelia como país clave y principal en el conflicto del Sáhara, y descubre su verdadera política antimarroquí a través del apoyo incondicional de todo tipo al movimiento separatista POLISARIO, pero también el chantaje «económico, petrolero y gasístico» ejercido por Argelia sobre España durante mucho tiempo en torno a la cuestión del Sáhara marroquí, hasta que el asunto de «Brahim Ghali o Mohamed Ben Bettouch» puso fin a esta mascarada y a esta «relación enfermiza» entre Argelia y España que tenía como objetivo contrarrestar los intereses de Marruecos durante años.
Prueba de ello es que Argelia llegó a cortar de manera unilateral sus relaciones diplomáticas y comerciales con España, tras la decisión soberana de España de alinearse con el plan marroquí para el Sáhara.
Argelia, cuyos gobernantes siempre han afirmado que su país nunca ha sido parte en el conflicto del Sáhara y que su papel se limitaba a acoger sobre su suelo a los «refugiados saharauis», y es que que estas personas no tienen de refugiados más que este adjetivo, mientras que la palabra refugiado se subordina a un conjunto de derechos garantizados por estándares internacionales.
Al final, en España en las elecciones del 23J, «las urnas han hablado» de forma democrática, y que gane el más votado y según las normas claras de formar coaliciones políticas.
Sin embargo, si el Partido Popular ganó las elecciones frente al Partido Socialista, es este último el que tiene más posibilidades de formar gobierno a pesar de todas las críticas a Perdo Sánchez por negociar con partidos separatistas.
El resultado de las elecciones es indiscutible porque son los propios ciudadanos españoles quienes lo han elegido en todo el territorio nacional y por correo. En este asunto, no fue Marruecos el que «votó» para generar un resultado favorable a Pedro Sánchez.
Peor y más difícil aún, las negociaciones para formar un gobierno liderado por los socialites y la extrema izquierda depende ahora de un único partido separatista, el de Carl Puigdemont, expresidente de Cataluña y que ha huido de la justicia española desde hace ya varios años.
En cuanto a las críticas sobre el viaje de Pedro Sánchez, nadie citó el respeto que merece la familia (la esposa y las dos hijas) de Pedro Sánchez, y su libertad como cualquier familia española para elegir el destino de sus vacaciones. Hay que decir que incluso en España habría sido muy difícil elegir un lugar de vacaciones para la familia de Pedro Sánchez tras los resultados de estas elecciones generales.
Irónicamente, todas las críticas al viaje de Pedro Sanchez a Marruecos (Marrakech, Tánger, Titúan, Chefchaouen) publicadas en la prensa española ha destacado mucho el nivel del negocio del turismo en Marruecos y la riqueza de este país, con testimonio de una larga lista de visitantes a estos lugares turísticos incluyendo personalidades anónimas y políticas tanto españolas como de otros países.
La otra casualidad en la buena cooperación entre España y Marruecos, es que esta misma semana Marruecos evitó un baño de sangre en España al colaborar como siempre con los servicios españoles contra el crimen organizado internacional.
Esta cooperación entre Marruecos y Europa, y con España en concreto en el marco regional, es el asunto más importante en lo que se refiere a la seguridad y desarrollo de los pueblos de ambas orillas del Mediterráneo.
* Hispanista marroquí.
