Rue20 Español/ Mohammedia
Toufiq Slimani
Que España está hoy mejor que nunca se puede constatar tomando como ejemplo datos de economía, comercio, turismo y las relaciones internacionales. A pesar de los efectos de la mayor crisis sanitaria, Covid-19, la crisis energética y la Guerra en Ucrania, España está bien.
Los españoles han votado pensando en su futuro. Han votado usando la razón y no las emociones. Si los españoles habían votado en las elecciones municipales y autonómicas celebradas el pasado 28 de mayo, influenciados por la campaña electoral de la derecha centrada en cuestiones politizadas como el tema de Bildu, los independentistas catalanes, la cuestión de Ceuta y Melilla y las acusaciones infundadas a Marruecos sobre una posible influencia de Marruecos en las elecciones de Melilla; en las recientes elecciones generales han juzgado al PSOE y a sus socios por su balance económico y político.
El Partido Popular español ganó las recientes elecciones generales con 136, seguido por el PSOE (122) votos, vox (33), SUMAR (31), ERC (7), Juntos (7), EH Bildu (6), PNV (5), UPN (1) y Coalición Canaria (1). Pero el verdadero ganador de las elecciones es Pedro Sánchez, presidente en funciones del Gobierno de Coalición español. Sánchez y sus socios pasaron del desplome en las elecciones municipales y autonómicas a la supervivencia, la resistencia y la aspiración a mantenerse en el Gobierno.
El partido socialista ha conseguido 7.760.970 votos, subiendo un 14.3% en comparación con las elecciones generales de noviembre de 2019. Además Sánchez ganó dos escaños más en comparación con las elecciones de noviembre de 2019. 44 meses en el Poder no han desgastado a Sánchez y su Gobierno a pesar de la pandemia, inflación, crispación y sequía.
Es verdad que el PP consiguió 8.091.840 votos, subiendo un 60.3% en comparación con las elecciones de noviembre de 2019. Además de conquistar 136 escaños (47 más en comparación con 2019). Pero la caída de Vox ha complicado las expectativas del PP y sus aspiraciones a gobernar. Vox sólo obtuvo 33 escaños (19 menos en comparación con 2019). También ha sido perjudicado por la resistencia de SUMAR, el mosaico de las sensibilidades de la izquierda. SUMAR logró 31 escaños, es decir, perdió 7 escaños en comparación con los obtenidos por Unidas Podemos y otros socios en 2019, pero lo conseguido tiene mucho mérito.
Viendo los resultados, el PP quitó 19 escaños a Vox y logró recoger los 10 escaños del desaparecido partido Ciudadanos (centroderecha). En las elecciones generales de abril de 2019, Ciudadanos (Cs) conquistó 57 escaños. Entonces Cs no quiso pactar con Sánchez para formar el gobierno. Hubo una repetición electoral en noviembre de 2019 en la que Cs pagó su rechazo muy duro perdiendo 47 escaños. Así el PP sólo logró movilizar a los suyos y comer en la mesa de Vox y del desaparecido Cs.
El presidente del PP y ganador de las elecciones, Alberto Núñez Feijóo, insiste en intentar llevar a cabo su investidura. Feijóo sabe que no puede ser investido tras el «no» redondo del PNV. Tantos PSOE como SUMAR no quieren ni piensan negociar ni sentarse con Feijóo.
Una posible Coalición de la derecha (PP-VOX) no suma. Los dos suman 169 escaños, muy lejos de la mayoría (176). Necesitan al PNV, pero este último no está dispuesto a hablar con el PP.
Para evitar el bloqueo político y la repetición de las elecciones, Sánchez, Sumar, los republicanos catalanes y los vascos tienen la última palabra. Sin embargo, la última bala la tiene el partido independentista catalán Junts. Una votación de Junts a favor de Sánchez y una abstención haría a Sánchez presidente del Gobierno por segundo mandato. Este escenario es el más cercano y viable en pleno verano y en un momento difícil a nivel nacional, europeo y global.
No se puede celebrar tres elecciones en un solo año. En el caso de que pasara, podría haber una abstención de los votantes. Amén de la necesidad de ofrecer un ambiente de tranquilidad y confianza a los empresarios y los inversores.
A nivel de política exterior, sobre todo, las relaciones hispano-marroquíes, gobierne quien gobierne, las buenas relaciones entre Marruecos y España se mantendrán: los vínculos económicos, comerciales, de inversión, de seguridad, sociales, culturales, diplomáticos y políticas son enormes.
Un Gobierno de Coalición de izquierda liderado por Sánchez no afectaría al buen rumbo de las relaciones hispano-marroquíes. Podría haber un discurso antimarroquí dentro de Sumar por la presencia de algunos diputados pro Polisario, pero no tendría mucho peso.
Marruecos estuvo atento a las elecciones generales adelantadas en España. El resultado final no invita a la preocupación, pero nos invita a pensar en nuestra presencia y representación en la opinión pública y la sociedad españolas. No debería inquietarnos el resultado sino la subida de algunas voces antimarroquíes.
