Rue20 Español/ Málaga
Dr. Abderrahman Rahmani
A la pregunta del partido separatista vasco EH Bildu (herederos del grupo terrorista ETA), en el senado español del día 15 de febrero 2022, sobre la posibilidad de contemplar fórmulas que permitan votar una hipotética independencia del País Vasco y Cataluña, el presidente del gobierno español ha rechazado tal posibilidad porque según él, “el independentismo es una teoría política del siglo XX o del XIX”, rechazando los referéndums que plantean los independistas españoles porque “dividen”.
El partido popular con Rajoy en el gobierno no ha dudado en aplicar al artículo 155 de la constitución española mediante el cual se ha suspendido la autonomía en Cataluña después de que los separatistas catalanes organizaran el referéndum del 2017, llevando a la cárcel o al “exilio” a las cabezas más visibles de esos movimientos separatistas.
¿Si la integridad territorial es algo sagrado para España, porque no lo es para Marruecos?
Si España ha tardado 47 años en reconocer la soberanía de Marruecos sobre sus provincias del sur, es sencillamente porque nunca ha dejado de usar la cuestión del Sahara marroquí como medida de chantaje (ahora se llama guerra híbrida) contra los intereses de Marruecos.
Si desde el principio España hubiera obrado con responsabilidad como ex colonizadora de un territorio marroquí, y actuado como un buen vecino a acercar las posturas con los separatistas del polisario, creado para ampliar la influencia soviética bajo el patrocinio de Argelia, la primera consecuencia habría sido la vuelta de la población secuestrada en Tinduf, que es la que más sufre el conflicto, a sus casas junto a sus familias y en paz.
La secunda consecuencia habría sido que Marruecos estaría bastante más desarrollado de lo que es ahora, al no tener que dedicar enormes esfuerzos económicos a hacer frente a un conflicto artificial durante tantos años con el consiguiente perjuicio al conjunto del pueblo marroquí a tener un mejor nivel de vida.
El apoyo casi unánime de los partidos políticos españoles a la llamada causa saharaui ha sido palpable en la sesión del parlamento de esta semana, con duras críticas al gobierno de Sánchez.
Pero el giro dado por el presidente del gobierno español en la cuestión del Sahara marroquí era cuestión de tiempo; le ha tocado a Sánchez ahora pero le pudiera haber tocado al partido popular si estuviera en el gobierno. Ese momento se ha precipitado debido a la entrada a España a escondidas del jefe del Polisario y la firme postura de Marruecos de que España tenia que elegir bando, a sabiendas de que desde 2007, hay una propuesta marroquí de autonomía al territorio para resolver el conflicto bajo soberanía marroquí y con los auspicios de las Naciones Unidas.
Pero más allá de las críticas de los partidos políticos españoles a su gobierno, que no deja de ser un asunto interno de España, son las graves descalificaciones rozando el insulto, del argumentario de esos partidos contra Marruecos y sus instituciones, nada menos que desde el parlamento español ¿Cómo reaccionarían los españoles si en el parlamento marroquí se insultara de la misma manera a las instituciones españolas, en relación por ejemplo a un hipotético apoyo a los separatistas vascos y catalanes?
Después de 47 años, el gobierno de España viene a reconocer la marroquinidad del Sahara y promete respetar la integridad territorial de Marruecos y evitar acciones unilaterales.
Ahora que el gobierno español, por fin rectifica su histórico error, algunos se preguntan cómo Marruecos puede otorgar una autonomía al Sahara si no es un país democrático. España era muy lejos de ser un país democrático cuando se promulgo la constitución española en 1979 para la construcción del Estado de Autonomías.
Esta semana el presidente Sánchez está de visita a Marruecos donde será recibido por su majestad el rey. Esperamos que salga de la reunión un compromiso claro y firme de España de respetar sus compromisos y actuar con transparencia como corresponde a un buen vecino, y que deje de ser parte del problema y pasar a ser parte activa de la solución.
