Rue20 ESPAÑOL/ MEQUINEZ
Mohamed Charbi
Desde el lunes 31 de mayo de 2021, las declaraciones oficiales tanto de Marruecos como de España dejaron de aparecer.
A partir de esta fecha, ha comenzado a reinar un silencio diplomático sepulcral en las relaciones bilaterales entre ambos países.
Hasta el momento los vínculos hispano-marroquíes siguen conociendo una semi-ruptura silenciosa, o mejor dicho, un fuego sin humo.
Sin embargo, en términos diplomáticos, España tiene mucho miedo del silencio marroquí.
No sabe cuál será la reacción y respuesta definitivas de Marruecos, además, éstas pueden aparecer en cualquier momento, donde menos se piensa, salta la liebre.
Mientras tanto, el Gobierno español está dando últimamente varios señales e indicios de que quiere reconciliarse con su vecino del sur cuanto antes.
Pero Marruecos aún no ha dicho su última palabra, porque cree que la pelota está en el tejado de Madrid, y que él ya ha enseñado a España las condiciones de la reconciliación en el último comunicado oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí.
Ahora bien, en medio de esta «calma» entre ambas diplomacias, el Gobierno español tiene miedo de tres escenarios esenciales.
En primer lugar, teme que la ruptura diplomática se prolongue más o que sea tan larga como un día sin pan, ya que no quiere que termine el mandato del Gobierno actual sin que hayan podido zanjar el conflicto diplomático entre Rabat y Madrid.
En segundo lugar, tiene miedo de que esta crisis diplomática haga que otros países rivales de España (Francia, Inglaterra, Alemania, Estados Unidos,…) consigan desarrollarse comercial y económicamente ( en Marruecos) más y más y ella se quede atrás.
En tercer lugar, teme que se evapore su «sueño africano», dicho de otro modo, no quiere que Marruecos dé por rotas sus relaciones con España para poder conseguir así su expansión económica dentro del continente africano.
Marruecos para España en África es como el cordón umbilical para el feto y la placenta. Romper las relaciones con Marruecos equivale a cortar el nexo de unión entre España y África.
Sin Marruecos, España no podría hacer realidad su sueño que consiste en convertirse en una potencia internacional en el continente de África.
Por lo demás, si hay una ruptura, España recibirá una gran tormenta de críticas tanto internas como externas.
Hoy por hoy, el Gobierno español está recibiendo un sinfín de críticas que no paran, interna y externamente. Las críticas internas las lanzan los partidos políticos (el Partido Popular -PP-, por ejemplo). Mientras que las críticas externas vienen de Estados Unidos especialmente.
Ayer mismo, EEUU instó a Madrid a normalizar las relaciones duales con Rabat insistiendo en el importante papel que desempeña Marruecos, por ejemplo, en el ámbito de la seguridad y la lucha contra el terrorismo en el mundo y en Europa (particularmente en España).
Pienso que el Gobierno español está ahora en la senda correcta para hallar una solución adecuada y urgente a la crisis diplomática en curso.
Se nota que el Gobierno de Pedro Sánchez y Arancha González Laya ha empezado a bajar el volumen de sus discursos diplomáticos contra Marruecos.
De las últimas señales que está dando estos días se deduce que el Gobierno español está viviendo una autocrítica, es como si se hubiera arrepentido de haber cometido estos errores garrafales con Marruecos, su vecino imprescindible.
Estos indicios demuestran implícitamente que España reconoce su monumental error (la acogida de Ibrahim Ghali en un hospital de Logroño) y que no quiere perder ni cortar las relaciones con Marruecos a pesar de los pesares.
Sin embargo, estos indicios son buenos y positivos pero son insuficientes. Hay que pasar de las «señales» a la práctica. Se debe pensar en otras alternativas que acerquen a ambos países al entendimiento.
El retraso registrado hasta ahora puede ser un arma de doble filo en las relaciones hispano-marroquíes.
El lado positivo de la tardanza es que ésta permite a ambas partes reflexionar y cambiar lo que se debe cambiar, además de poder calcular debidamente los pasos que se van a dar más tarde.
Mientras que el lado negativo de este retraso es que puede que este tiempo de reflexión esté alejando cada día más a los dos países diplomática y políticamente.
Para concluir, España ya tiene el tiempo suficiente, concedido por Marruecos, para reflexionar y revisar lo que hay que revisar antes de que sea demasiado tarde. Más vale medir y remedir que cortar y arrepentir.
