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La 69ª cumbre de la CEDEAO en Sierra Leona refrenda el megaproyecto energético impulsado por Marruecos y Nigeria, que conectará trece países y posicionará al Reino como puerta de África hacia Europa.
El proyecto del Gasoducto Atlántico Africano Nigeria-Marruecos constituye «una de las iniciativas transformadoras jamás emprendidas en la región de África Occidental», afirmó este domingo Omar Alieu Touray, presidente de la Comisión de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO), durante la 69ª Sesión Ordinaria de la Conferencia de Jefes de Estado y de Gobierno del bloque regional, celebrada en Lungi, Sierra Leona.
La cumbre acogió la firma del Acuerdo Intergubernamental (IGA) que regula el desarrollo de esta infraestructura energética de casi 6.800 kilómetros, diseñada para transportar gas natural desde Nigeria hasta Marruecos y, desde allí, conectarlo con la red gasista europea. El acto supone la adhesión formal de los Estados miembros de la CEDEAO a un proyecto que nació como iniciativa conjunta de Su Majestad el Rey Mohammed VI y el fallecido expresidente nigeriano Muhammadu Buhari, con el respaldo continuado del actual mandatario nigeriano, Bola Ahmed Tinubu.
Touray subrayó que el gasoducto contribuirá «al desarrollo de proyectos de infraestructuras estratégicos en la región, al servicio de nuestro futuro común». En su intervención, el máximo responsable de la Comisión de la CEDEAO detalló los beneficios que este corredor energético reportará a los países de la fachada atlántica africana:
«Al conectar varios estados costeros de África Occidental a través de un importante corredor energético, el gasoducto promete fortalecer la seguridad energética, apoyar la industrialización, crear empleos y consolidar la interdependencia económica entre los países de la región».
El proyecto, valorado en aproximadamente 25.000 millones de dólares, dispondrá de una capacidad de transporte de 30.000 millones de metros cúbicos de gas natural al año, de los cuales hasta 15.000 millones podrían destinarse a la exportación hacia Marruecos y Europa, mientras que el resto abastecerá los mercados regionales. La puesta en servicio de los primeros tramos está prevista a comienzos de la próxima década.
La importancia estratégica de este megaproyecto para el Reino de Marruecos trasciende lo meramente energético. La firma del acuerdo allana el camino para la creación de la sociedad del proyecto, con sede en Casablanca, así como de la Autoridad Superior del Gasoducto, cuya sede se ubicará en Abuja. La última fase del proceso incluirá una ceremonia específica en el Reino de Marruecos, en la que el país y Mauritania firmarán conjuntamente el acuerdo en presencia del presidente de Nigeria.
El ministro togolés de Asuntos Exteriores, Robert Dussey, destacó «la Visión de Su Majestad el Rey Mohammed VI» y subrayó que, más allá de su dimensión energética, el proyecto «contribuirá a crear un corredor que conecte a los países de la CEDEAO entre sí y su conexión con los mercados europeos». En la misma línea, el presidente de Liberia, Joseph Boakai, calificó la iniciativa como una «avanzada mayor para África Occidental», mientras que Ghana y Gambia se sumaron a los elogios hacia la iniciativa real.
El gasoducto atravesará trece países de la costa atlántica africana —Nigeria, Benín, Togo, Ghana, Costa de Marfil, Liberia, Sierra Leona, Guinea, Guinea-Bisáu, Gambia, Senegal, Mauritania y Marruecos— y conectará en el norte del Reino con el gasoducto Magreb-Europa. Cabe recordar que el proyecto también beneficiará a los tres países sin litoral de la región —Burkina Faso, Malí y Níger— a través de ramales de conexión.
La Oficina Nacional de Hidrocarburos y Minas (ONHYM) de Marruecos y la compañía estatal nigeriana NNPC Ltd., que codirigen el desarrollo del proyecto, han confirmado que los principales estudios de ingeniería, medioambientales y técnicos ya han sido completados, lo que permite que la infraestructura entre gradualmente en su fase de desarrollo operativo.
Lo que comenzó como una iniciativa estratégica conjunta entre Marruecos y Nigeria se ha consolidado ahora como un proyecto abrazado por toda África Occidental. La apropiación del proyecto por parte de los Estados miembros de la CEDEAO refuerza su base política e institucional, al tiempo que consolida el impulso fundador de sus dos países promotores, que consideran que la seguridad energética de África «constituye un palanca esencial de soberanía, industrialización y prosperidad compartida».
Al formalizar la adhesión colectiva de los Estados miembros de la CEDEAO, la cumbre de Freetown confirma el alcance africano de esta iniciativa y su papel central en las políticas de integración del continente. Para Marruecos, el Gasoducto Atlántico Africano no es solo una infraestructura energética: es la materialización de su vocación como puente entre África y Europa y un paso decisivo hacia la seguridad energética y el desarrollo industrial del conjunto del continente.
