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El nuevo Marco de Asociación con el País (CPF) 2026-2035 movilizará 15.000 millones de dólares para situar al sector privado como motor del crecimiento, con la creación de empleo de calidad como objetivo transversal
El Grupo del Banco Mundial y el Gobierno de Marruecos han dado un paso histórico al adoptar un nuevo Marco de Asociación con el País (CPF) para el período 2026-2035, una hoja de ruta de diez años que aspira a redefinir los cimientos del modelo económico del Reino. Frente a los anteriores marcos de cooperación, generalmente establecidos por un período de cinco o seis años, esta alianza decenal supone un cambio de filosofía: superar el ciclo de los proyectos para invertir en una transformación estructural duradera, según un comunicado.
El nuevo CPF, anclado en el Nuevo Modelo de Desarrollo (NMD) del Reino, persigue acompañar a Marruecos en su transición desde un modelo de crecimiento impulsado por la inversión pública hacia una economía más vibrante, impulsada por la inversión privada, la innovación y la creación de empleo. Para ello, el Banco Mundial prevé movilizar una enveloppe indicativa de 15.000 millones de dólares a lo largo de la próxima década.
El documento de partida del CPF parte de un diagnóstico realista. Marruecos ha logrado avances notables en las últimas dos décadas: modernización de infraestructuras, estabilidad macroeconómica y reformas de calado en protección social, sanidad y educación. Sin embargo, estos progresos no han resuelto el principal desafío económico del país: la creación de empleo.
Los datos son elocuentes. El desempleo juvenil alcanzó el 37,2% en 2025, y la tasa de actividad femenina se sitúa en torno al 19%, uno de los niveles más bajos de la región. A ello se suman unas desigualdades territoriales persistentes, un déficit de capital humano que lastra la productividad y una vulnerabilidad creciente frente a las sequías sucesivas y los riesgos climáticos. El sector privado, pese a su potencial, sigue lastrado por obstáculos a la competencia, la inversión y la productividad empresarial.
Para hacer frente a estos desafíos, la cooperación se articulará en torno a tres ejes prioritarios:
1. Empresas más competitivas. Reducción de barreras regulatorias, refuerzo de la competencia en los mercados y ampliación del acceso al financiamiento para las pequeñas y medianas empresas (pymes), con el objetivo de estimular la innovación y la creación de empleo.
2. Territorios más inclusivos, conectados y resilientes. Desarrollo de ciudades y regiones mejor conectadas, reducción de las disparidades geográficas y mejora del acceso a los mercados y a los servicios públicos en las zonas urbanas y rurales.
3. Capital humano fortalecido. Apoyo a las reformas en educación, cobertura sanitaria universal y extensión del sistema de protección social, para dotar a la población de las competencias que demanda un mercado laboral en transformación.
Un elemento distintivo de este nuevo marco es la centralidad de la inclusión de mujeres y jóvenes. La baja participación femenina en el mercado laboral —apenas una de cada cinco mujeres en edad de trabajar— es considerada por el Banco Mundial como uno de los principales frenos al potencial de crecimiento de Marruecos. El CPF contempla medidas específicas para mejorar el acceso de las mujeres al empleo, incluyendo el apoyo al emprendimiento femenino, el acceso a financiamiento, el desarrollo de servicios de cuidado infantil y la inclusión financiera.
La ministra de Economía y Finanzas, Nadia Fettah, ha subrayado la dimensión estructurante de este nuevo marco:
«Este nuevo marco de asociación representa una etapa decisiva para Marruecos. Lo que lo distingue es su carácter estructurador: alinea la financiación pública y privada, el conocimiento y las reformas en torno a una visión común para el futuro del Reino. La creación de empleo —para nuestros jóvenes, nuestras mujeres, en nuestras ciudades y en nuestros territorios rurales— está en el centro de esta ambición compartida. Con un socio que nos ayuda a construir los cimientos del mañana, Marruecos avanza».
Por su parte, Ousmane Dione, vicepresidente del Banco Mundial para Oriente Medio, Norte de África, Afganistán y Pakistán, destacó los avances del Reino y la inspiración que supone su modelo de desarrollo:
«Marruecos ha logrado avances notables, y la ambición de su Nuevo Modelo de Desarrollo es una fuente de inspiración. Al ampliar nuestra asociación a un horizonte de diez años, optamos deliberadamente por superar los ciclos de proyectos para invertir en una transformación estructural duradera. Este nuevo marco refleja nuestro compromiso inquebrantable con Marruecos en un momento en que el país define su próxima etapa de progreso».
A diferencia de enfoques anteriores, el CPF 2026-2035 no se limita a financiar proyectos, sino que busca un impacto transformador medible a través de indicadores concretos: empleos creados, inversión privada movilizada, acceso a servicios públicos, calidad de la educación y resiliencia climática.
La Corporación Financiera Internacional (IFC) y el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA) desempeñarán un papel clave en la movilización de capital privado, con el objetivo de canalizar inversiones hacia sectores estratégicos como infraestructuras, agricultura, economía azul, transición ecológica y pymes.
Con una cartera activa de 26 proyectos nacionales que en marzo de 2026 sumaban compromisos por cerca de 7.780 millones de dólares en ámbitos como educación, salud, gestión del agua y protección social, este nuevo marco de cooperación sitúa a Marruecos en la senda de convergencia hacia el estatus de economía de renta media-alta, con una visión de largo plazo que coloca a las personas en el centro del desarrollo.
