Rue20 Español/Madrid
Las bases de Rota y Morón se han convertido en el epicentro de la crisis diplomática entre Estados Unidos y España, mientras Marruecos emerge como un actor clave en la ecuación geopolítica del Mediterráneo y el Atlántico.
La relación transatlántica atraviesa su momento más crítico en décadas. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha lanzado una serie de amenazas sin precedentes contra España, cuestionando la permanencia de las bases militares estadounidenses de Rota (Cádiz) y Morón de la Frontera (Sevilla) en territorio español. “No han estado exactamente de nuestro lado. España ha sido terrible; absolutamente terrible”, declaró Trump en el Despacho Oval, en respuesta a la negativa del Gobierno de Pedro Sánchez a autorizar el uso de estas instalaciones para las operaciones militares contra Irán.
Las bases de Rota y Morón no son instalaciones menores. La primera alberga el sistema de defensa antimisiles de la OTAN, con destructores estadounidenses equipados con el sistema Aegis, una capacidad crucial para hacer frente a amenazas aéreas, misiles balísticos y drones. La segunda, por su parte, es un punto de proyección rápida hacia África y Oriente Medio, permitiendo el despliegue inmediato de fuerzas para la protección de intereses estadounidenses y la intervención en situaciones de inestabilidad.
El pulso de Trump ha encendido todas las alarmas en Madrid. El presidente estadounidense ha calificado de “acertada” la petición del senador republicano Lindsey Graham de retirar las tropas de España. Sin embargo, expertos en seguridad y defensa advierten que un cierre de estas bases no respondería a una lógica militar, sino a una decisión política. Jim Townsend, exsubsecretario adjunto de Defensa de Estados Unidos para Europa y la OTAN, ha sido tajante al respecto: para Townsend, el cierre de Rota y Morón no obedecería a una necesidad estratégica, sino a una decisión política. “Si Trump quiere presionar a España lo hará con Rota y Morón”, ha afirmado Townsend, descartando que la presión pueda canalizarse a través de otros asuntos como Ceuta y Melilla.
La inversión millonaria de Estados Unidos en estas bases contradice cualquier escenario de abandono. En los últimos meses, la US Navy ha inaugurado instalaciones de mantenimiento por 26 millones de dólares, adjudicado contratos por 100 millones para el mantenimiento de infraestructuras y licitado la reparación de los destructores con base en Rota, descrita por el Pentágono como “la mayor instalación de la Marina de EE.UU. en Europa”. La continuidad de Estados Unidos en ambas plazas, tal y como señalan diversos análisis, está fuera de toda duda.
Marruecos, el actor silencioso que gana peso
En medio de esta tormenta diplomática, el nombre de Marruecos ha resurgido con fuerza. La hipótesis de un traslado de las capacidades estadounidenses desde Rota y Morón a territorio marroquí ha sido mencionada en círculos políticos y militares, generando una notable inquietud en España. Sin embargo, los expertos coinciden en que se trata de una opción inviable a corto y medio plazo.
La base naval de Ksar Sghir (Alcazarseguir), en el estrecho de Gibraltar, ha sido señalada en diversas ocasiones como una posible alternativa a Rota. Su ubicación, en la parte más angosta del Estrecho, le otorga una importancia estratégica significativa y permitiría un control más efectivo del tránsito marítimo.
La posición geográfica de Marruecos, frente a España y a las puertas de África, le confiere un creciente peso estratégico que ningún actor internacional puede ignorar.
Mientras Washington y Madrid miden sus fuerzas, Marruecos observa con atención. El Reino ha sabido posicionarse como un aliado estratégico de Estados Unidos en la región, y su creciente peso geopolítico no pasa desapercibido. La mera mención de Marruecos como alternativa a las bases españolas es ya un síntoma de su relevancia en el tablero internacional. Para España, sin embargo, la tranquilidad llega de la mano de la lógica militar y la inversión: Rota y Morón son, y seguirán siendo por ahora, insustituibles.
