Rue20 Español/Madrid
El presidente del Gobierno español visitará este lunes la zona del incendio de Los Gallardos, que ya ha causado 12 víctimas mortales y arrasado 6.600 hectáreas.
La peor tragedia forestal de la década en España ha obligado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a posponer uno de los actos más simbólicos de su mandato: la demolición de la Verja de La Línea de la Concepción, prevista para este lunes 13 de julio. El mandatario ha decidido aplazar la ceremonia al miércoles 15 para desplazarse a la zona cero del devastador incendio de Los Gallardos, en Almería, que ha segado la vida de al menos 12 personas y mantiene en vilo a toda Andalucía, según fuentes concordantes.
El fuego, que comenzó el pasado jueves en un paraje del municipio almeriense, ha calcinado ya cerca de 6.600 hectáreas y ha obligado a evacuar a más de 1.400 personas. En sus momentos más críticos, las llamas llegaron a avanzar a una velocidad inédita de 100 metros por minuto, una virulencia que el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, ha atribuido directamente a la emergencia climática.
“Ha habido momentos en los que el fuego ha avanzado cien metros por minuto”, ha declarado Bolaños tras visitar este sábado el Puesto de Mando Avanzado instalado en Turre (Almería). “Lamentablemente, nos tenemos que acostumbrar a la virulencia de este tipo de incendios debido al cambio climático”.
El ministro ha calificado el incendio de “virulento” y de una “gravedad que no se ha conocido nunca”, subrayando que es “consecuencia de la emergencia climática que sufre el mundo”. Las condiciones meteorológicas adversas —altas temperaturas, viento y baja humedad— propiciaron una propagación extraordinaria durante el viernes, aunque este sábado se ha abierto una ventana de oportunidad con vientos más débiles que permite a los equipos pasar de una estrategia defensiva a una ofensiva para intentar estabilizar el perímetro.
El balance sanitario es desolador. Además de los 12 fallecidos, un total de 18 personas han sido atendidas en centros sanitarios, de las cuales cinco permanecen en estado grave. El Hospital Universitario Torrecárdenas de Almería atiende a siete pacientes, uno de ellos en la UCI, mientras que los cuatro casos más críticos han sido derivados a la Unidad de Grandes Quemados del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla. El Hospital de La Inmaculada de Huércal-Overa ha atendido a los otros once heridos.
Las autoridades esperan los resultados de las pruebas de ADN para identificar plenamente a las víctimas mortales, cuyas autopsias ya han sido practicadas por el Instituto de Medicina Legal de Almería. La Junta de Andalucía ha decretado tres días de luto oficial.
La decisión de Sánchez de aplazar el acto de demolición de la Verja —un hito histórico que simboliza el fin de una frontera física entre España y Gibraltar tras años de negociaciones con Reino Unido y la UE— ha sido interpretada como un gesto de respeto hacia las víctimas. El nuevo calendario sitúa ahora la ceremonia el mismo 15 de julio, fecha en que está prevista la entrada en vigor provisional del acuerdo sobre Gibraltar, unificando así dos hitos que iban a celebrarse por separado.
Bolaños, que ha destacado la coordinación entre todas las administraciones implicadas en la emergencia, ha insistido en la necesidad de “cautela” y ha pedido esperar a que los forenses concluyan su trabajo antes de ofrecer más datos sobre los desaparecidos. Hasta el momento, se han presentado ocho denuncias formales por desaparición.
La magnitud de la tragedia ha traspasado fronteras. El canciller alemán ha trasladado sus condolencias a Sánchez, y Francia ha confirmado que una de sus nacionales figura entre las personas no localizadas. Para Marruecos, vecino y socio estratégico de España, esta catástrofe resuena con especial fuerza. El Reino alauí, que ha sufrido en los últimos años incendios forestales de similar devastación, conoce bien el drama de las llamas y la urgencia de la cooperación transfronteriza en materia de protección civil y lucha contra el cambio climático.
La emergencia climática no entiende de fronteras, y la tragedia de Almería es un nuevo aldabonazo que exige respuestas coordinadas en el Mediterráneo. Desde Rabat se sigue con atención la evolución de un fuego que, más allá de las cifras, deja un reguero de dolor y una pregunta inevitable: ¿estamos preparados para lo que viene?
