Prensa española coloca a Marruecos en cabeza por la final del Mundial 2030

 

Rue20 Español/Rabat

El Reino, respaldado por apoyos clave en el Consejo de la FIFA y con un estadio de 115.000 espectadores en construcción, se perfila como el favorito para acoger el partido decisivo del torneo.

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A poco más de cuatro años para el histórico Mundial de 2030, que se disputará por primera vez en tres continentes, la carrera por albergar la gran final ha entrado en su recta decisiva. Y todos los focos apuntan a Marruecos. Mientras la prensa española asume con creciente pesimismo que el Santiago Bernabéu o el Camp Nou podrían quedarse sin el partido más importante, el Reino de Marruecos ha desplegado una ofensiva diplomática y deportiva sin precedentes que lo sitúa como el firme favorito para que el próximo 21 de julio de 2030 el mundo tenga los ojos puestos en Casablanca.

Lejos de ser un mero deseo deportivo, la aspiración de Marruecos por organizar la final se ha convertido en una “auténtica cuestión de Estado”. SM el Rey Mohamed VI habría ordenado una operación de influencia a gran escala para arrebatarle a España el partido decisivo del torneo, tal y como ha desvelado recientemente el digital The Objective. La ofensiva, que se está desarrollando en los palcos del Mundial de 2026, cuenta con dos ejecutores de primer nivel: el embajador marroquí en Estados Unidos, Youssef Amrani, y el presidente de la Real Federación de Fútbol de Marruecos, Fouzi Lekjaa, hombre de máxima confianza del presidente de la FIFA, Gianni Infantino.

El núcleo de la estrategia marroquí reside en el Consejo de la FIFA, el organismo encargado de designar la sede de la final. Según las informaciones filtradas por The Objective y recogidas por medios como Mundo Deportivo, Marruecos ya contaría con 22 de los 37 votos necesarios. Un desglose que resulta demoledor para las aspiraciones españolas.

Rabat da por seguros los siete votos de la Confederación Africana de Fútbol (CAF), gracias a la excelente sintonía entre su presidente, Patrice Motsepe, y Lekjaa. En la Concacaf, la administración de Donald Trump garantizaría cuatro de los cinco votos, con México como la única duda. En Asia, el jeque Hamad Al Thani (Catar) y Yasser Al Misehal (Arabia Saudí) asegurarían seis de los siete votos. Oceanía, con sus tres votos, se alinearía con la FIFA, seducida por los 150 millones de dólares extra de recaudación que promete la final en Casablanca. A estos apoyos se suman los de aliados estratégicos como la propia administración Trump, Catar y Arabia Saudí.

Mientras la diplomacia marroquí cosecha frutos en los despachos, sobre el terreno la realidad es igual de contundente. A unos 38 kilómetros al norte de Casablanca, en la provincia de Benslimán, se levanta a un ritmo frenético el que está llamado a ser el estadio de fútbol más grande del mundo.

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Las obras del Gran Estadio Hassan II, que comenzaron hace aproximadamente un año, avanzan a pleno rendimiento. Según el diario deportivo español AS, el primer medio ibérico en acceder al gigantesco proyecto, el grado de avance de los trabajos ha alcanzado ya el 40%, con una previsión de finalización en diciembre de 2027.

Actualmente, cerca de 5.000 obreros trabajan en el recinto, una cifra que se duplicará hasta alcanzar los 10.000 en los próximos meses para cumplir los plazos. El ritmo es tan excepcional que se trabaja las 24 horas del día en tres turnos ininterrumpidos.

Con una capacidad para 115.000 espectadores, el estadio superará en aforo a cualquier otro existente en el mundo. Su diseño, obra de los estudios Oualalou + Choi (Marruecos) y Populous, está inspirado en las tradicionales tiendas marroquíes, el “moussem”, una reunión cultural y social profundamente arraigada en la tradición del Reino. El arquitecto principal, Tarik Oualalou, explica que la idea es crear “una tienda universal donde cada visitante pueda reconocerse”, combinando modernidad y hospitalidad. El estadio cumplirá con los estándares más exigentes de la FIFA e incluirá cerca de 9.000 plazas VIP y VVIP, además de amplias zonas de hospitalidad y espacios para grandes eventos.

Más allá del estadio, Marruecos está impulsando una transformación integral de sus infraestructuras, incluyendo redes ferroviarias, autopistas y aeropuertos, como parte de su preparación global para el Mundial.

Mientras Marruecos avanza con paso firme, en España crece la inquietud. El presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Rafael Louzán, ha defendido en reiteradas ocasiones que la final debe disputarse en España, argumentando que “este Mundial nació de la candidatura de España y Portugal, antes de que Marruecos se uniera al proyecto”. Louzán ha señalado al Santiago Bernabéu y al Camp Nou como los candidatos naturales. Sin embargo, fuentes de la federación española consultadas por diversos medios muestran un creciente pesimismo ante la contundencia de los apoyos con los que cuenta la candidatura marroquí.

Por el momento, la FIFA no ha confirmado oficialmente ninguna de estas informaciones. Lo que sí ha hecho público es que la final del Mundial de 2030 se jugará el 21 de julio de ese año. La decisión final sobre el estadio que acogerá el partido más importante del planeta aún no se ha tomado, pero todas las señales apuntan a que Casablanca se ha convertido en la opción más firme.

Marruecos, con su combinación de inteligencia diplomática, alianzas estratégicas internacionales y una infraestructura faraónica que ya es una realidad en construcción, ha puesto todas las bazas sobre la mesa para escribir una página dorada en la historia del fútbol mundial. El sueño de ver al campeón del mundo levantando la copa en suelo marroquí está más cerca que nunca.

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