Rue20 Español/ Rabat
La Marina Real ofreció el lunes en Nueva York, a bordo de la fragata Mohammed VI, una suntuosa recepción con motivo de la participación de este buque militar marroquí en la International Naval Review 250, organizada en el marco de las celebraciones del 250º aniversario de la independencia de los Estados Unidos de América.
La ceremonia, marcada por la participación del embajador de Estados Unidos en Rabat, Duke Buchan III, y del embajador de Marruecos en Washington, Youssef Amrani, se desarrolló en presencia de varias personalidades civiles y militares, especialmente marroquíes y estadounidenses.
Al intervenir en esta ocasión, el contralmirante El Mostafa Tarzi, comandante del Sector Marítimo de la Zona Sur, subrayó que la participación del Reino en las festividades que conmemoran el 250º aniversario de la independencia de Estados Unidos refleja «la amistad de larga data entre Marruecos y Estados Unidos, una relación profundamente arraigada en la historia».
Recordando que Marruecos fue el primer país en reconocer la independencia de Estados Unidos en 1777, el contralmirante indicó que, desde entonces, los vínculos entre ambos países no han dejado de fortalecer «una asociación excepcional basada en el respeto mutuo, valores compartidos y un compromiso común en favor de la paz, la estabilidad y la seguridad internacionales».
El responsable destacó que, en una época en la que los mares representan tanto oportunidades como responsabilidades, la Marina Real y su homóloga estadounidense continúan reforzando su cooperación, que se ha vuelto «esencial para preservar la libertad de navegación, fortalecer la seguridad marítima y promover la estabilidad regional y mundial».
El contralmirante Tarzi señaló asimismo que la Marina Real, guiada por la Visión ilustrada de Su Majestad el Rey Mohammed VI, Jefe Supremo y Jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas Reales, prosigue la modernización de sus capacidades al tiempo que consolida sus asociaciones con las marinas aliadas y amigas en todo el mundo.
Por su parte, el embajador Duke Buchan III recordó que, mucho antes de que la marina estadounidense construyera su primera fragata, el Sultán Sidi Mohammed Ben Abdellah había abierto los puertos marroquíes a los buques estadounidenses en 1777, subrayando que no se trató de un gesto intrascendente, sino de «un salvavidas que permitió a una joven república encontrar su lugar en el mundo».
Hoy, «nuestros dos países avanzan juntos», prosiguió, afirmando que la participación de la fragata Mohammed VI en las celebraciones del 250 º aniversario de Estados Unidos constituye «un recordatorio de nuestra historia común y de nuestra amistad».
El embajador estadounidense también se congratuló de una asociación en materia de seguridad entre Estados Unidos y Marruecos «más sólida hoy que nunca», destacando que el Reino participa cada año en más de un centenar de actividades y ejercicios militares organizados por Estados Unidos.
En esta ocasión, Buchan III recordó que el presidente Donald Trump se mantiene «firmemente al lado de Marruecos», incluido su apoyo inquebrantable a la iniciativa marroquí de autonomía como «la única base para una solución justa y duradera a la cuestión del Sáhara marroquí».
Por su parte, Youssef Amrani se felicitó del apoyo de Estados Unidos a la soberanía de Marruecos sobre sus Provincias del Sur, así como de su respaldo a la iniciativa marroquí de autonomía como la única solución al diferendo artificial sobre el Sáhara marroquí.
Amrani estimó que la participación de la Marina Real en este evento histórico «encarna con fuerza una de las asociaciones estratégicas más antiguas, más sólidas y más duraderas de la historia estadounidense».
Nuestra historia, subrayó, es «extraordinaria», añadiendo que «lo que hace que esta asociación sea verdaderamente excepcional no es solamente de dónde viene, sino también hacia dónde va».
En esta ocasión, el comandante de la fragata Mohammed VI ofreció al contralmirante estadounidense Bradley Andros un cuadro que representa a la fragata marroquí fondeada frente a Nueva York, con los emblemáticos rascacielos de la metrópoli estadounidense como telón de fondo.
