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Obra singular en la encrucijada de lenguas y sensibilidades, “Bella ausencia, bella presencia” se erige como uno de los pocos poemarios marroquíes redactados en chino mandarín, abriendo una nueva vía de expresión literaria y reforzando el acercamiento cultural y artístico entre Marruecos y China.
Publicado en Tánger por la editorial “Dar Agora”, el libro se presenta como un puente artístico entre dos universos culturales ricos y ancestrales, y continúa despertando un notable interés más allá de las fronteras nacionales, especialmente en China.
La obra reúne poemas del poeta Mounir Benrahal, originalmente escritos en árabe, recopilados y traducidos al chino por la escritora marroquí Khadija Allali, profesora en la Escuela Superior Rey Fahd de Traducción (ESRFT) de Tánger. El poemario incorpora asimismo textos originales redactados directamente en mandarín por la propia autora, lo que le confiere una dimensión híbrida e innovadora.
Compuesto por siete poemas, el libro propone una lectura sensible de la existencia, oscilando entre la experiencia vivida y la interioridad. A través de su diversidad temática, explora experiencias humanas universales en las que se entrelazan memoria, emociones y aspiraciones. La obra se abre con el poema “Moluoge he Zhongguo” (Marruecos y China), escrito en chino y concebido para el público chino como gesto de amistad y acercamiento entre ambos pueblos.
En declaraciones a la MAP, Khadija Allali subraya que la elección del chino responde a la voluntad de explorar nuevos horizontes expresivos, combinando la dimensión visual y simbólica de la escritura con la riqueza estética del conjunto. Destaca igualmente el papel de la poesía como vehículo de diálogo intercultural, capaz de superar barreras lingüísticas y favorecer una comprensión más profunda entre los pueblos.
“La traducción poética no consiste solo en trasladar palabras, sino en transmitir una visión y una sensibilidad”, afirma, al tiempo que subraya la complejidad de este ejercicio.
El poemario dedica además un espacio destacado a las ciudades marroquíes, con poemas consagrados a Casablanca y Tánger. Mientras la primera se presenta como una metrópolis moderna en búsqueda de humanidad, marcada por el ritmo acelerado de sus habitantes, Tánger aparece bajo una luz luminosa y profundamente poética.
Allali recuerda que la ciudad del Estrecho, a la que se dedica el poema “Danjier de Taiyang” (Sol de Tánger), constituye un espacio de encuentro y apertura donde se entrelazan herencia histórica y dinamismo contemporáneo. Ciudad atlántica y mediterránea a la vez, Tánger encarna en esta obra una visión poética del mestizaje cultural, ofreciendo al lector chino una inmersión en el alma de una ciudad emblemática del norte de Marruecos.
En cuanto a sus perspectivas, la autora expresa su ambición de continuar esta experiencia mediante nuevos proyectos de escritura y traducción entre el árabe y el chino, con el objetivo de reforzar los intercambios culturales y académicos entre ambos países.
A través de “Bella ausencia, bella presencia”, la poesía marroquí se proyecta así hacia nuevos horizontes lingüísticos y culturales, reafirmando su vocación como espacio privilegiado de diálogo y acercamiento entre civilizaciones.
