Rue20 Español/Rabat
La relación económica entre Marruecos y Estados Unidos mantiene su solidez en el inicio de 2026, con un volumen de intercambios que confirma la continuidad de la tendencia alcista registrada en años recientes.
Durante los dos primeros meses del año, las exportaciones estadounidenses hacia el Reino alcanzaron los 888,1 millones de dólares, reflejando la intensidad de los flujos bilaterales.
Un vínculo comercial consolidado
Este comportamiento se enmarca en una dinámica más amplia. En 2025, el comercio bilateral alcanzó los 7.400 millones de dólares, según la United States Trade Representative, superando los niveles del año anterior. Estados Unidos exportó aproximadamente 5.500 millones de dólares, frente a 1.900 millones de importaciones marroquíes.
Estos niveles sitúan a Marruecos como un socio estable para Washington en el norte de África, con intercambios que se han mantenido en una horquilla relativamente constante durante los últimos años. Este posicionamiento refuerza el papel del Reino como plataforma económica regional.
Papel del acuerdo de libre comercio
Una de las claves de esta estabilidad reside en el acuerdo de libre comercio vigente entre ambos países desde 2006. Este marco ha permitido la eliminación progresiva de aranceles, especialmente en productos industriales, facilitando el acceso a los mercados y estimulando el comercio bilateral.
No obstante, el sector agrícola continúa sujeto a condiciones específicas. Según datos de la Organización Mundial del Comercio, ciertos productos pueden estar sujetos a derechos teóricos elevados —de hasta el 200%— fuera de los contingentes establecidos. Aunque estas tasas no se aplican de forma generalizada, reflejan la voluntad de proteger sectores sensibles.
Más allá de los aranceles, las normas técnicas juegan un papel determinante. En sectores como el automotriz, Marruecos ha optado por alinearse progresivamente con estándares internacionales, particularmente europeos, lo que facilita su integración en cadenas industriales globales.
En este contexto, la evolución registrada a comienzos de 2026 apunta más a una continuidad que a una transformación estructural.
