Marruecos frente a la sequía: La apuesta por el mar y las grandes infraestructuras

 

Rue20 Español/Ciudad de México

Moisés Amselem Elbaz*

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Tras años de sequía extrema, Marruecos está transformando radicalmente su estrategia hídrica. El país ha dejado de depender exclusivamente de la lluvia y ha volcado sus esfuerzos en la desalinización del agua del mar y la construcción de embalses, con un ambicioso plan que redefine su futuro ante la crisis climática.

La red de desaladoras: Convertir el océano en agua potable

Marruecos ya cuenta con 17 plantas desalinizadoras operativas, y el plan nacional prevé la puesta en marcha de nueve adicionales antes de 2030, alcanzando una producción anual de 1,7 millones de metros cúbicos. Estas instalaciones no solo abastecen a grandes núcleurbanos costeros, sino que liberan agua de embalses para uso agrícola y ganadero.

Ciudades y zonas con plantas desalinizadoras (operativas, en construcción y proyectadas):

Agadir: Planta de Chtouka-Aït Baha (una de las más grandes del país).

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Casablanca: Planta de El Jadida (en fase avanzada de desarrollo).

Dakhla: Desalinizadora operativa para abastecimiento urbano y turístico.

Essaouira: Planta en proyecto para reforzar suministro en zona turística.

Laâyoune: Instalación estratégica para el Sáhara.

Nador: Planta prevista para cubrir demanda industrial y doméstica.

Safi: Desalinizadora vinculada a polos industriales.

Tan-Tan: Infraestructura en desarrollo para zonas áridas del sur.

Al Hoceima: Proyecto en estudio para diversificar fuentes.

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Embalses y presas: Garantizar el agua para agricultura y ciudades

El Plan Nacional del Agua 2020-2050, con un presupuesto de 383.000 millones de dirhams (unos 36.000 millones de euros), incluye la construcción de 16 grandes presas hasta 2027, además de otras 4 medianas y 92 pequeñas. Estas obras buscan almacenar agua de lluvia —cuando llegue— y regular su distribución entre regiones.

Principales zonas de actuación en embalses:

Cuenca del Sebou: Presas para regadío en Gharb y Meknés.

Cuenca del Tensift: Abastecimiento para Marrakech y región central.

Cuenca de Souss-Massa: Infraestructuras para agricultura intensiva.

Oriente (Oujda, Figuig): Presas para combatir desertificación.

Zonas semiáridas del Atlas: Pequeños embalses para comunidades rurales.

Energía y sostenibilidad: El gran reto

La desalinización consume grandes cantidades de energía, por lo que Marruecos está integrando estas plantas con furenes renovables. Proyectos experimentales como paneles solares flotantes en embalses buscan reducir costes y emisiones.

Conclusión: Una estrategia a largo plazo

Marruecos no espera soluciones milagrosas de la naturaleza. Con una visión clara y fondos comprometidos, avanza hacia un modelo hídrico resiliente, donde el mar y la gestión eficiente de recursos sean pilares para el abastecimiento en las próximas décadas.

*Colaborador.

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