Rue20 Español/Rabat
El regreso del FC Barcelona a su estadio histórico, el Camp Nou, se vio empañado el domingo por la noche tras fuertes lluvias que revelaron filtraciones y problemas estructurales en el recinto, recientemente renovado.
El partido contra el Real Oviedo, que debía ser una celebración por la reapertura del estadio, evidenció deficiencias en la infraestructura: agua acumulándose en pasillos y gradas, así como filtraciones en diversas instalaciones destinadas al público. Las imágenes y vídeos difundidos en redes sociales provocaron una ola de críticas hacia la gestión de las obras y la calidad de los trabajos realizados.
El incidente ha reavivado dudas sobre la capacidad del Camp Nou para albergar la final del Mundial 2030, un evento que España, Marruecos y Portugal aspiran a organizar conjuntamente. Expertos y aficionados cuestionan si el estadio, pese a su reciente renovación, está preparado para cumplir con los estándares de infraestructura, seguridad y comodidad necesarios para un torneo de tal magnitud.
El episodio abre interrogantes sobre la planificación de obras y la supervisión técnica de los estadios candidatos, en un momento clave para la candidatura de España de cara a uno de los eventos deportivos más importantes del mundo.
