Rue20 Español/Rabat
Marruecos y Suiza han dado luz verde al programa Solar Rooftop 500 (SR500), una iniciativa de cooperación climática que prevé la instalación de 500 megavatios-pico (MWc) de sistemas solares fotovoltaicos en tejados, orientados a los sectores comercial e industrial, con el horizonte de 2030.
Financiado por Suiza en el marco del Acuerdo de París, el programa permitirá a las empresas marroquíes instalar paneles solares en sus tejados, contribuyendo a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y apoyando la transición energética del país.
El SR500 se enmarca en el artículo 6.2 del Acuerdo de París, basado en un mecanismo de cooperación internacional que contempla la transferencia de reducciones de emisiones de CO₂ entre Marruecos y Suiza. Las reducciones generadas se contabilizarán en las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC) de Suiza, mientras que el financiamiento de los proyectos correrá a cargo del país europeo.
El programa fue formalmente autorizado por Rabat y Berna en diciembre de 2025 y ya entra en su fase operativa, a la espera de ultimar los detalles técnicos con los socios bancarios locales. Cada instalación tendrá una capacidad inferior a 3 MWc, aunque se prevé que los proyectos se agreguen durante los cinco primeros años dentro de un dispositivo estandarizado.
Según la fundación KliK, principal financiador de la iniciativa, el SR500 movilizará cerca de 500 millones de dólares en inversiones, incluyendo la transferencia de ITMOs a Suiza, conforme a lo estipulado en el acuerdo bilateral firmado durante la COP27 de Sharm el-Sheikh en 2022.
Coordinado por Africa Climate Solutions (ACS), el proyecto posiciona a Marruecos como líder regional en mitigación conjunta de emisiones, siendo el primer país en la región MENA, el segundo en África y el tercero a nivel mundial en implementar un programa de estas características bajo el artículo 6.2 del Acuerdo de París.
Se espera que la iniciativa impulse la adopción de la energía solar en tejados, reduzca la dependencia de los combustibles fósiles y limite las emisiones de gases de efecto invernadero, respetando el principio de adicionalidad para evitar la doble contabilización de los logros ambientales.
