Rue20 Español/Rabat
La edición 2025 de la Copa Africana de Naciones (CAN), celebrada en Marruecos, ya se perfila como un hito en la historia del torneo continental. Con estándares organizativos elevados y una respuesta popular sin precedentes, la competición está registrando cifras de asistencia y calidad logística raramente alcanzadas en el fútbol africano.
Desde el inicio del campeonato, el país anfitrión marcó el ritmo. Por primera vez, la CAN se disputa en nueve estadios distribuidos en seis ciudades, la mayoría de ellos de nueva generación o profundamente renovados. En Rabat, recintos emblemáticos como el estadio Príncipe Moulay Abdellah, Moulay Hassan, el Olímpico y el estadio de la Ciudad simbolizan esta modernización, al igual que las infraestructuras de Tánger, Marrakech y Agadir.
Los partidos de la selección anfitriona concentraron lógicamente la mayor afluencia en la fase de grupos. Los encuentros ante Comoras, Zambia y Malí reunieron a decenas de miles de aficionados en cada jornada, confirmando el peso central de los Leones del Atlas en el éxito popular del torneo. Sin embargo, el entusiasmo se extendió más allá del combinado marroquí. Duelo tras duelo, las gradas mostraron una notable ocupación, como en los choques Senegal–RD Congo o Egipto–Sudáfrica, ambos por encima de los 40.000 espectadores. También destacaron Egipto–Zimbabue, con más de 30.000 asistentes, y Túnez–Nigeria, que congregó a un público considerable.
En Agadir, el estadio Adrar sorprendió al colgar el cartel de “no hay entradas” para el partido entre Egipto y Sudáfrica y al registrar una afluencia superior a la prevista en el encuentro frente a Zimbabue, confirmando el atractivo del torneo incluso más allá de las grandes capitales.
Con la llegada de la fase eliminatoria, la presión popular no deja de crecer. Varias entradas para los octavos de final, en particular para los partidos Marruecos–Tanzania y Argelia–RD Congo, se agotaron en muy poco tiempo. Ocho estadios acogerán esta ronda, antes de que los cuartos de final se disputen en Tánger, Rabat, Agadir y Marrakech. Las semifinales tendrán lugar en el estadio Príncipe Moulay Abdellah y en el Gran Estadio de Tánger, mientras que el estadio Mohammed V de Casablanca albergará el partido por el tercer puesto. La final está programada para el 18 de enero en Rabat.
Según analistas del fútbol africano, el dispositivo marroquí —con un estadio por partido y capacidades elevadas— permite un conteo más preciso y un potencial de asistencia inédito. El especialista en datos deportivos Youssef Saoud estima que esta edición podría alcanzar entre 1,4 y 1,5 millones de espectadores acumulados, un récord para la CAN, con la posibilidad de rozar los 1,7 millones en caso de mantenerse la tendencia.
En total, las infraestructuras ofrecen alrededor de 2,4 millones de plazas a lo largo del torneo, una cifra muy superior a la de las ediciones anteriores desde la reforma del formato en 2019.
Más allá de los números, el ambiente en los estadios se ha consolidado como uno de los grandes triunfos del campeonato. Aficionados procedentes de los 24 países participantes han convertido las ciudades marroquíes en auténticas capitales africanas del fútbol, en un clima festivo y cosmopolita.
La combinación entre fervor popular, calidad de las infraestructuras y fluidez organizativa refuerza la imagen de Marruecos como bastión del fútbol africano y referencia en la organización de grandes eventos deportivos.
La fase de grupos concluyó, además, con 36 partidos y 87 goles, uno de los balances ofensivos más altos de la historia reciente de la CAN, coronando así una edición que ya deja huella.
