Rue20 Español/Tánger
España ha dado un paso decisivo para garantizar su seguridad energética, firmando un acuerdo estratégico con Omán que asegura importaciones de gas natural licuado por un millón de toneladas anuales a partir de 2030.
La firma se produce pocos meses de que Argelia rechazara reactivar el Gasoducto Magreb-Europa, dejando al país europeo en búsqueda de nuevas fuentes de suministros, según varios medios.
El acuerdo, rubricado entre la Compañía Omaní de Gas Licuado, de propiedad estatal, y la española Naturgy, tiene una duración de diez años e incluye la construcción conjunta de un buque especializado para el transporte de gas, así como inversiones complementarias en infraestructura de gasoductos destinada a abastecer a los mercados europeos.

Durante la visita oficial del Sultán Haitham bin Tariq a Madrid, se firmaron además cuatro memorandos de entendimiento estratégicos que refuerzan la cooperación bilateral en energía, sostenibilidad y transporte marítimo. La empresa naviera omaní Asyad destacó la importancia de estos acuerdos, que consolidan a Omán como un actor clave en el transporte de gas natural licuado hacia Europa y promueven el desarrollo de proyectos de metanol verde, esenciales para la transición energética del país del Golfo.

España ha experimentado desde 2021 una reducción significativa de los flujos de gas debido a la suspensión por parte de Argelia de la operación del gasoducto Magreb-Europa, como consecuencia de su crisis diplomática con Marruecos, por cuyo territorio discurre la mayor parte del ducto. Ante esta situación, Madrid ha priorizado diversificar sus fuentes de suministro recurriendo a los países del Golfo, sentando las bases de su autonomía energética frente a Argelia.
La Unión Europea, por su parte, ha advertido que cualquier medida unilateral de Argelia que afecte al suministro español será considerada una acción contra la totalidad de la Unión, en un contexto que refleja el creciente aislamiento del régimen argelino frente a Bruselas.
El acuerdo con Omán no solo garantiza un suministro estable para España, sino que también refuerza la conectividad marítima entre el Golfo y Europa, consolidando un sistema integrado de transporte y energía sostenible que promete proyectar a ambos países como actores estratégicos en el mercado global de gas natural licuado.
