Rue20 Español/Rabat
En un hito diplomático que consolida la posición del Reino de Marruecos en el escenario internacional, el país celebra la inscripción de su triunfo en el Sáhara, un logro que se entrelaza con importantes aniversarios históricos y una reconfiguración geopolítica global.
La reciente resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que refrenda la soberanía marroquí sobre el Sáhara, marca un punto de inflexión en el reinado del Rey Mohamed VI, y se produce en un momento de conmemoración, coincidiendo con el 250 aniversario de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Marruecos, y el 50 aniversario de la Marcha Verde.
La resolución del Consejo de Seguridad, según fuentes diplomáticas y análisis de medios como El Mundo, legitima la integración de las provincias del sur al reino, un reconocimiento que culmina años de esfuerzos diplomáticos y estratégicos. Este logro se sustenta en una sólida base histórica: Marruecos fue la primera nación en reconocer la soberanía estadounidense en 1777, un gesto que ha cimentado una duradera relación bilateral entre Washington y Rabat.
Este precedente histórico fue clave para el reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara por parte de la administración Trump en diciembre de 2020, un movimiento que, según El Mundo, buscaba «devolver el gesto de la historia».
Consolidación diplomática y fin de un largo statu quo
A pesar de ciertas reservas oficiales, la administración Biden ha mantenido la postura de su predecesor, lo que demuestra la continuidad de un consenso internacional en torno a la cuestión del Sáhara marroquí.
La habilidad y perseverancia del soberano marroquí han sido fundamentales para alcanzar este éxito, que se ve reforzado por el contexto político global. La resolución del 31 de octubre en Nueva York representa la mayor victoria diplomática de Rabat, consagrando la autonomía bajo soberanía marroquí como una solución viable a la disputa, al tiempo que renueva el mandato de la MINURSO.
Las potencias mundiales, según El Mundo, parecen ahora adherirse al plan de autonomía presentado por Marruecos desde 1991.
La presentación del plan de autonomía en 2007 marcó un punto de inflexión, reafirmando la postura marroquí de no aceptar soluciones que no reconocieran su soberanía sobre el territorio.
El reconocimiento de Trump en 2020 asestó un golpe significativo a los separatistas, influyendo en la postura de numerosas potencias extranjeras. España, en marzo de 2022, rompió con su tradicional neutralidad al apoyar públicamente la propuesta marroquí, considerándola la base más seria y creíble para resolver la disputa. Francia, por su parte, se ha alineado progresivamente con la posición marroquí, y el Reino Unido se unió a este frente diplomático en el verano de 2025. Además, varios estados africanos, de Oriente Medio y Latinoamérica han abierto consulados en El Aaiún y Dajla, reflejando el éxito de la diplomacia pragmática marroquí.
En conclusión, el análisis de El Mundo destaca que la inestabilidad geopolítica de la última década ha favorecido los intereses de Marruecos, al considerar las potencias occidentales la estabilidad del reino como un baluarte frente al caos regional.
