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Un proyecto largamente soñado está a punto de convertirse en realidad. Un estudio encargado por el gobierno español a la empresa alemana Herrenknecht ha confirmado la viabilidad técnica del túnel ferroviario bajo el Estrecho de Gibraltar, uniendo España con Marruecos.
La noticia, revelada por Vozpópuli, marca un hito significativo en una ambición que podría transformar la conectividad entre Europa y África.
El estudio, realizado para la Sociedad Española de Estudios para la Comunicación Fija a través del Estrecho de Gibraltar (Secegsa), dependiente del Ministerio de Transportes español, asegura que la tecnología necesaria para la construcción ya existe. Aunque la obra presenta una complejidad extrema, los expertos estiman que podría completarse en un plazo de diez años, con un coste estimado en más de 8.500 millones de euros.
El proyecto contempla la construcción de un túnel exploratorio inicial, que precederá a la construcción definitiva. Este tramo, de 40 kilómetros en territorio español (de un total de 65 km), conectaría Vejer de la Frontera con la costa marroquí a través de un doble tubo ferroviario. Los ingenieros han prestado especial atención a la zona geológicamente inestable del umbral de Camarinal, considerada el principal desafío del trazado submarino.
El gobierno español, que recibió el informe en junio, está ahora planificando las próximas etapas técnicas y administrativas. Se espera una decisión conjunta entre Madrid y Rabat para 2027 sobre el lanzamiento del túnel exploratorio. Los primeros trabajos podrían coincidir con el Mundial 2030, que ambos países coorganizarán, mientras que la entrada en servicio completa podría demorarse hasta 2035 o 2040.
Para perfeccionar su estrategia, Secegsa y su homóloga marroquí, la Sociedad Nacional de Estudios del Estrecho (SNED), visitaron recientemente Noruega, donde se está construyendo el Rogfast, el túnel submarino más largo del mundo. Además, se están realizando estudios complementarios con el Servicio Geológico de Estados Unidos para evaluar la sismicidad y la estabilidad del fondo marino.
El proyecto, impulsado por los fondos europeos Next Generation, se enmarca en una estrategia más amplia de conectividad euromediterránea. España ve en este proyecto una oportunidad estratégica para consolidar su posición como centro logístico y energético entre los dos continentes.
El sueño de un túnel hispano-marroquí, que se remonta al siglo XIX y se formalizó en 1979 con un acuerdo bilateral, ha enfrentado durante mucho tiempo desafíos técnicos y financieros. Sin embargo, desde el acercamiento diplomático entre Madrid y Rabat en 2023, el proyecto ha ganado impulso. «El estudio Herrenknecht constituye un avance importante después de décadas de incertidumbres», destaca Vozpópuli.
A pesar de los desafíos económicos y medioambientales que aún deben abordarse, el proyecto representa un paso significativo. Por primera vez, la conexión fija entre Europa y África parece estar a punto de dejar de ser una utopía para convertirse en una posibilidad real.
