Rue20 Español/ Santiago
Meryem Ghoua
En el Estadio Nacional de Santiago, bajo una atmósfera que mezclaba nervios, ilusión y un rugido que no conocía fronteras, Marruecos escribió la página más gloriosa de su historia futbolística. Los “Leoncitos del Atlas” se consagraron campeones del mundo Sub-20, derrotando a la poderosa Argentina por 2-1 en una final cargada de emoción, carácter y talento.

Desde el pitido inicial, el equipo de Mohamed Ouahbi demostró que no había llegado hasta allí por casualidad. Presión alta, valentía en cada duelo y una fe inquebrantable fueron las armas que sostuvieron un sueño que parecía imposible meses atrás.

Yassir Zabiri, el delantero inefable y alma del equipo, volvió a ser el faro. A los 12 minutos, rompió el cero con un golazo de zurda desde fuera del área, un disparo que se coló en el ángulo y desató la locura en las gradas teñidas de rojo y verde.

Lejos de conformarse, Marruecos siguió atacando. En el 28′, volvió a brillar el capitán y estrella marroquí Outhman Maamma y … otra vez Yassir Zabiri, quien remató con la izquierda desde muy cerca tras un contraataque.

Argentina, desbordada por momentos, intentó reaccionar, pero no logró vulnerar el orden defensivo del bloque marroquí. En el banquillo, Ouahbi pedía calma; sabía que quedaban 45 minutos por delante, pero también que su equipo estaba haciendo historia.

Si algo ha demostrado Marruecos en este torneo es que no teme a los grandes escenarios. Con autoridad, talento y una mentalidad de acero, los LEONES DEL ATLAS se marcharon al descanso soñando despiertos.
En la segunda mitad, el sueño se hizo realidad y Marruecos se proclamó campeón del mundo Sub-20. Los Leoncitos del Atlas, que se habían ido al descanso con ventaja de 2-0 gracias al doblete de Zakaria Zabiri, resistieron con carácter en una segunda mitad que quedará grabada en la historia del fútbol marroquí, africano y árabe.

Argentina salió con todo tras el descanso. Los sudamericanos adelantaron líneas y encerraron a Marruecos en su campo pero en nada sirvió.

Marruecos no se rindió. En los últimos diez minutos, cuando el partido pedía héroes, toda la plantilla de Ouahbi se visitió de Héroes. Un rendiemiento ejemplar que valió un Mundial, una historia, un país.
El silbato final fue el punto de partida de una celebración interminable. Los jugadores marroquíes se abrazaron entre lágrimas, conscientes de haber cambiado para siempre la historia del fútbol marroquí y africano.

Marruecos se convirtió en el primer país árabe en conquistar un Mundial Sub-20, confirmando el crecimiento de una generación que ya había sorprendido al mundo en Qatar 2022.

La noche de Santiago quedará grabada para siempre. Marruecos, con humildad, garra y belleza futbolística, tocó el cielo del fútbol juvenil. Una generación dorada que ya es leyenda.
