Rue20 Español/El Aaiún
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se prepara para una serie de sesiones cruciales sobre la cuestión del Sáhara marroquí, con MINURSO en el centro de atención.
Las reuniones, programadas para el 8, 10 y 30 de octubre, se llevarán a cabo a puerta cerrada y abordarán el futuro de la misión y los esfuerzos para reactivar el proceso político estancado.
La Federación Rusa, que actualmente preside el Consejo de Seguridad, ha incluido el expediente del Sáhara marroquí en su agenda mensual.
La primera sesión, el 8 de octubre, contará con la presentación del enviado personal del Secretario General de la ONU, Staffan de Mistura, quien informará sobre los últimos acontecimientos, incluyendo sus contactos bilaterales con las partes interesadas y los esfuerzos de la ONU para impulsar las negociaciones.
El 10 de octubre, el Consejo escuchará una presentación técnica de Alexander Ivanko, jefe de la MINURSO, quien detallará los desafíos sobre el terreno que enfrenta la misión, incluyendo las presiones reportadas por los países que contribuyen con fuerzas de paz. Esta sesión servirá como base para la formulación de recomendaciones que se incluirán en el informe final del Secretario General, António Guterres, quien ya distribuyó un informe anual a los miembros del Consejo.
La culminación de las deliberaciones tendrá lugar el 30 de octubre, con la adopción de una nueva resolución sobre la MINURSO. Fuentes coincidentes sugieren que el Consejo podría optar por un mandato de seis meses en lugar del habitual año completo.
Esta estrategia busca mantener el expediente del Sáhara marroquí en la agenda de manera regular y ejercer presión sobre las partes para que retomen las negociaciones directas, estancadas desde hace años.
Esta iniciativa se produce en un contexto de creciente interés internacional en el conflicto artificial. La administración estadounidense, a través de reuniones paralelas lideradas por Mussaed Boulos, asesor principal del expresidente Donald Trump, ha mostrado un interés renovado.
Esto se suma al reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí sobre el Sáhara, así como al apoyo de países europeos clave como Francia, Gran Bretaña y España, lo que refuerza la dinámica internacional que respalda la iniciativa de autonomía marroquí como la solución únicamente viable.
