Fallo de Le Monde contra Su Majestad el Rey Mohamed VI

 

Rue20 Español/Rabat

Abdellah Boussouf*

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Este artículo responde de manera contundente a lo publicado por el diario francés Le Monde el 25 de agosto, que intentó, a través de su artículo, cargar la situación de salud de Su Majestad el Rey Mohammed VI con interpretaciones insostenibles, dando la impresión de que existe un vacío en el ejercicio del poder en Marruecos.

Sin embargo, los hechos comprobados demuestran exactamente lo contrario, ya que Su Majestad el Rey sigue siendo un líder efectivo de la nación, ejerciendo sus funciones constitucionales y soberanas sin interrupción, en una sólida cohesión con su pueblo leal.

Marruecos, a diferencia de muchos países, ha manejado la situación de salud de Su Majestad el Rey con total transparencia. Cada vez que Su Majestad ha sufrido algún problema de salud, el Gabinete Real o el médico personal han emitido un comunicado oficial que informa al público sobre la realidad de la situación. Además, Su Majestad no ha dudado en aparecer espontáneamente ante los ciudadanos y los medios de comunicación en diversas circunstancias, reafirmando su humanidad y cercanía con su pueblo. Las imágenes de Su Majestad sometiéndose a una operación quirúrgica rodeado de su familia, apoyándose en un bastón durante recepciones oficiales o sentado para cumplir con ritos religiosos son testimonio de esta transparencia e integridad en el manejo del tema de la salud.

Si algunos periodistas en París proyectan la experiencia de Marruecos sobre su propia realidad, es útil recordar que la historia francesa está repleta de ejemplos de líderes que gobernaron estando enfermos sin que ello generara dudas sobre la legitimidad de su mandato. El presidente François Mitterrand padeció cáncer desde su primer mandato en 1981 y, sin embargo, continuó desempeñando sus funciones plenamente hasta el final de su segundo mandato en 1995. De hecho, el Palacio del Elíseo se limitó entonces a emitir comunicados tranquilizadores, mientras que la prensa, encabezada por Le Monde, defendía el derecho del presidente a continuar a pesar de su enfermedad. ¿No es esto una contradicción flagrante?

La historia mundial ofrece ejemplos aún más claros: el presidente estadounidense Franklin Roosevelt lideró su país durante la Segunda Guerra Mundial desde una silla de ruedas, y el primer ministro británico Winston Churchill dirigió al Reino Unido en sus momentos más difíciles mientras sufría graves problemas de salud. La enfermedad no fue un obstáculo para el liderazgo, sino un impulso para demostrar la fuerza de voluntad y la determinación.

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En Marruecos, los sultanes y reyes han permanecido fieles al pacto de lealtad incluso en las circunstancias más difíciles. La Batalla de los Tres Reyes en 1578 es un ejemplo destacado: el sultán Abdelmalek Al-Mutasim Saadi falleció enfermo en medio del combate, pero el liderazgo no sufrió ninguna confusión, ya que su hermano Ahmed Al-Mansour Al-Dhahabi tomó las riendas y logró una victoria histórica que inmortalizó a Marruecos en la memoria mundial.

Por lo tanto, intentar sembrar dudas sobre la capacidad de Su Majestad el Rey Mohammed VI para ejercer sus funciones no es más que una proyección externa alejada de la realidad marroquí. El pueblo marroquí, en todas sus capas, se mantiene unido detrás de Su Majestad, correspondiendo su amor con lealtad y su pacto de lealtad con fidelidad, en una unidad nacional sólida que es la verdadera garantía de la continuidad de la estabilidad, el desarrollo y las victorias.

Hoy, Marruecos no necesita lecciones del exterior ni análisis basados en ilusiones, sino que cuenta con la cohesión entre su trono y su pueblo como la mayor fuerza para mirar hacia el futuro con confianza y seguridad.

*Historiador y Secretario General del Consejo de la Comunidad Marroquí en el Extranjero.

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