Rue20 Español/Casablanca
El tango argentino, una danza tradicionalmente asociada con Buenos Aires, está tejiendo una red vibrante y en constante expansión en Marruecos. Desde Casablanca y Rabat hasta Marrakech y Agadir, una comunidad apasionada de entre 100 y 150 personas se reúne semanalmente para abrazar el ritmo y la conexión del tango.
Esta floreciente escena se caracteriza por su diversidad e inclusividad. «Nuestro bailarín más joven tiene 20 años, el mayor 75», explica Samia Cardi, fundadora del Casablanca Tango Club y miembro de la Asociación Marroquí de Tango Argentino (AMTA), según un comunicado.
«Hay un verdadero espíritu de benevolencia, sin prejuicios, donde cada uno aprende a su propio ritmo». Jóvenes y jubilados, solteros y parejas, arquitectos, médicos y artistas, todos encuentran un espacio común en la pista de baile.
Un momento culminante para la comunidad tanguera marroquí fue la presentación de Samia Cardi y su compañero en la inauguración del festival Jazzablanca este verano. Bailando al ritmo de la música en vivo de Hindi Zahra, la actuación simbolizó la creciente aceptación del tango en el panorama cultural marroquí. «Fue un momento muy emotivo», recuerda Cardi. «Bailar tango, un arte de la conexión, en el corazón de un festival para el gran público, demuestra que esta danza tiene cabida en Marruecos».
Cardi visualiza una «escena 100% marroquí», impulsada por bailarines, profesores y organizadores locales. El Casablanca Tango Club, bajo su dirección, ofrece clases regulares, talleres y «milongas», las tradicionales noches de baile social del tango. «Hace algunos años, los únicos eventos de tango eran organizados puntualmente con participantes provenientes de Europa», señala Cardi. «Hoy, hay una base sólida aquí, con una pedagogía local y una escena que evoluciona según sus propios códigos, sin dejar de estar conectada a los estándares internacionales».
La AMTA trabaja activamente para el reconocimiento del tango, organizando eventos, recibiendo a bailarines extranjeros y fortaleciendo los lazos con comunidades tangueras internacionales.
Marruecos aspira a emular el éxito de Turquía, que se ha convertido en un importante destino para los amantes del tango. «Es posible», afirma Cardi, «con la condición de seguir uniendo, dando a conocer esta cultura y creando puentes con las escenas extranjeras».
El perfil de los practicantes también está en evolución. Si bien inicialmente atraía principalmente a ejecutivos con un amplio bagaje cultural, el tango ahora cautiva a jóvenes, artistas, parejas y personas mayores que buscan una nueva forma de conexión social.
Eventos recientes, como talleres con maestros internacionales, colaboraciones con músicos marroquíes y presentaciones en lugares culturales emblemáticos, contribuyen a la creciente visibilidad del tango en Marruecos. «Cada evento es una ocasión para ganar visibilidad, pero también para dar a conocer la riqueza de esta danza al público marroquí», dice Cardi. «El tango no es solo un baile de salón: es una cultura, un lenguaje corporal, una forma de estar en conexión».
Con el creciente interés en el tango a través de las redes sociales, YouTube y series de televisión, la comunidad tanguera marroquí tiene la ambición de convertir a Marruecos en un referente del tango, arraigado en sus propias especificidades, pero abierto al mundo.
