Rue20 Español/Rabat
La exposición del Frente Polisario en el Parlamento de Cantabria ha desatado una fuerte polémica, con VOX liderando la carga contra lo que denomina un «intento de blanqueo» del Frente Polisario, al que califica de «grupo terrorista» responsable de la muerte de cerca de 300 españoles entre 1973 y 1986.
Esta postura reabre el debate sobre el pasado violento del Polisario, un tema largamente silenciado en la esfera pública española.
El grupo parlamentario de VOX en Cantabria ha condenado enérgicamente la exposición, acusándola de «insultar la memoria de las víctimas» del terrorismo. Para el partido de extrema derecha, la muestra supone una «afrenta intolerable» y un ejercicio de «revisionismo histórico» y «negacionismo del terrorismo».
VOX recuerda que entre 1973 y 1986, 289 españoles fueron asesinados en acciones reivindicadas o atribuidas al Frente Polisario, convirtiéndolo, después de ETA, en el segundo grupo terrorista más mortífero en España. Los ataques, a menudo omitidos en los relatos oficiales, incluyeron ametrallamientos de barcos civiles, secuestros, atentados con bomba, desapariciones y torturas contra militares, pescadores y civiles, especialmente empleados de Fosbucraá.
La postura de VOX se apoya en el trabajo de la Asociación Canaria de Víctimas del Terrorismo (ACAVITE), una ONG que documenta desde hace dos décadas los casos de víctimas españolas del terrorismo, principalmente canarios.
Según ACAVITE, cerca de 300 personas, entre marineros, obreros, cooperantes y funcionarios, fueron asesinadas o desaparecidas en ataques del Polisario. La asociación denuncia crímenes no prescritos según el derecho internacional, incluyendo actos de terrorismo, desapariciones forzadas, crímenes de lesa humanidad e incluso intentos de genocidio.
Esta memoria, tradicionalmente marginada, está ganando visibilidad en el debate político gracias a la presión de VOX, que exige reparaciones para las familias de las víctimas y la retirada de cualquier reconocimiento oficial al Polisario en las instituciones públicas españolas.
La denuncia de VOX no solo se dirige al Frente Polisario, sino que también cuestiona indirectamente el papel de Argelia, acusada de apoyar una milicia considerada como un instrumento de injerencia en los asuntos de Marruecos y la región.
Asimismo, critica las redes diplomáticas e intelectuales pro-Polisario en España, argumentando que cualquier intento de legitimar a las milicias equivale a «normalizar el terrorismo». Esta postura recuerda la decisión del gobierno de Felipe González en 1986 de romper relaciones con el Polisario tras el asesinato de un marinero español.
