Rue20 Español/Rabat
Las últimas informaciones climáticas internacionales, respaldadas por expertos marroquíes, confirman el probable regreso del fenómeno La Niña.
Basándose en el índice de temperatura de la superficie del mar, estas predicciones, actualizadas el jueves 13 de marzo, indican que sus efectos podrían seguir influyendo en el clima y las condiciones meteorológicas de Marruecos de forma duradera.
Esta situación podría acarrear una prolongación significativa de los periodos de lluvia en varias regiones del país.
Según los datos del Centro de Vigilancia Climática de la Agencia Estadounidense de Observación Oceánica y Atmosférica (NOAA), Marruecos podría experimentar abundantes precipitaciones en las próximas semanas y meses, particularmente durante la primavera. Ante esta situación, especialistas en climatología y gestión de recursos hídricos recomiendan acelerar la construcción de nuevas presas y la ampliación de las infraestructuras hidráulicas existentes, con el objetivo de prevenir riesgos potenciales y optimizar la retención de las aguas pluviales.
Mohamed Saïd Karrouk, profesor de climatología en la Universidad Hassan II de Casablanca, atribuye las perturbaciones meteorológicas observadas en los últimos días a la evolución global del clima terrestre.
Sus investigaciones sobre la sequía en Marruecos han puesto de manifiesto, entre otras cosas, el papel del anticiclón de las Azores en la modificación de los regímenes climáticos del país.
En declaraciones a Hespress, Karrouk explica que La Niña es el fenómeno opuesto a El Niño, que ha dominado el clima marroquí e ibérico desde 2018.
Este enfriamiento de las aguas superficiales de los océanos debilita la potencia del anticiclón de las Azores, permitiendo que masas de aire frío procedentes de Escandinavia y Canadá atraviesen el Atlántico para llegar a Marruecos.
El climatólogo no descarta la posibilidad de que estas precipitaciones se prolonguen durante toda la primavera, insistiendo en que La Niña actúa durante largos periodos modificando la circulación atmosférica del hemisferio norte.
Recuerda que la sequía persistente desde 2018 se debió en gran medida a El Niño, que, al calentar las aguas del Pacífico, refuerza el anticiclón de las Azores, bloqueando así las perturbaciones atlánticas.
Karrouk subraya que estos ciclos climáticos alternativos entre La Niña y El Niño impactan directamente en la sequía o, por el contrario, en los largos periodos de lluvias.
Insta a las autoridades a tomar las medidas necesarias anticipándose a esta nueva fase climática mediante el refuerzo de las infraestructuras hídricas y la construcción de nuevos dispositivos de almacenamiento de las aguas pluviales.
Por su parte, Mohamed Benabou afirma que la predominancia de La Niña podría traer efectos beneficiosos para el clima marroquí. Espera un régimen pluviométrico más regular, similar al de los climas tropicales, caracterizado por precipitaciones frecuentes asociadas a temperaturas moderadas.
Considera que este cambio climático podría mantenerse en el tiempo, con repercusiones positivas en las reservas de agua del país. Entre los beneficios esperados, menciona una reducción significativa del déficit hídrico, el fin de la sequía prolongada de los últimos siete años y una mejora global de la seguridad hídrica.
