Rue20 Español/Rabat
El anuncio del cese al fuego entre el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y Turquía ha resonado a nivel internacional, impactando incluso en la cuestión del Sáhara marroquí.
Expertos señalan que esta decisión asesta un duro golpe al Frente Polisario y a su principal valedor, Argelia, quienes veían en la lucha del PKK un referente y un aliado no declarado en su proyecto separatista.
El PKK, tras décadas de conflicto, declaró un alto el fuego el sábado, respondiendo al llamado de su líder encarcelado, Abdullah Öcalan.
Según France Presse, esta es la primera reacción de la organización tras el llamamiento de Öcalan para poner fin a más de cuatro décadas de enfrentamientos con el Estado turco.
Este giro en la política kurda deja al Polisario sin un importante apoyo simbólico y estratégico. «Allí donde las tesis separatistas han retrocedido en el mundo, el proyecto separatista del Frente Polisario, en coordinación con Argelia, recibe un duro golpe», afirma a Hespress Lahcen Aqrtit, analista político.
«Con la renuncia del PKK a las armas, se da una nueva bofetada al Frente, que ha hecho de la solidaridad con las corrientes separatistas de todo el mundo una táctica política para construir apoyo a su proyecto en la región», asegura.
Aqrtit añade que la disolución del proyecto revolucionario del PKK debilitará al Polisario, que «siempre se ha enorgullecido de sus conexiones con este partido».
Sin embargo, el analista destaca las diferencias entre ambas organizaciones: «El PKK, liderado por Abdullah Öcalan, ha sido una referencia internacional para los movimientos separatistas, dada su experiencia y conocimientos sobre el terreno. El Polisario, en cambio, se ha demostrado como un mero cáncer en la región, lejos de defender una causa legítima, como demuestran los datos históricos y geográficos».
La pérdida del PKK como aliado es significativa para el Polisario, considerando las intensas visitas e intercambios que mantenían.
Mohamed Ben Talha Doukkali, profesor de ciencias políticas en la Universidad Cadi Ayyad de Marrakech, señala otra diferencia crucial: «El PKK tiene un líder con carisma, historia e independencia en la toma de decisiones. El Polisario, en cambio, carece de independencia, con un líder que no tiene carisma y es un servidor obediente del régimen argelino».
Doukkali explica que Öcalan optó por la racionalidad tras décadas de conflicto con Turquía, reconociendo que la rebelión solo conduce a la ruina. El alto el fuego busca obtener ventajas políticas, como la autonomía, imposibles de alcanzar a través del separatismo.
El caso del PKK podría servir de ejemplo al Polisario, «si quiere seguir el camino del realismo», apunta Doukkali.
Sin embargo, «la decisión no está en sus manos, sino en las de los militares argelinos». A pesar de esto, el analista mantiene una visión optimista: «Hay confianza en el futuro, ya que el número de jóvenes que se oponen a la tutela argelina sobre el Polisario va en aumento, y muchas voces dentro del Frente empiezan a abogar por el realismo y la paz».
