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El Reino registra un aumento superior al 50% en la última década y se sitúa entre los mercados más dinámicos del continente, aunque persiste una elevada dependencia de los combustibles fósiles.
La 75ª edición del Statistical Review of World Energy, el informe de referencia elaborado por el Energy Institute (EI) en colaboración con Ember, KPMG y Kearney, ha confirmado que Marruecos mantiene un ritmo de transformación energética sin precedentes en el continente africano.
Los datos correspondientes a 2025 revelan que el Reino ha logrado elevar su producción eléctrica hasta los 45,9 teravatios hora (TWh), lo que supone un incremento anual del 5,3% frente a los 43,7 TWh de 2024. Una década atrás, en 2015, la cifra era de apenas 30,3 TWh, lo que arroja un crecimiento acumulado superior al 50% y una tasa media anual compuesta del 4,2%.
Este dinamismo sitúa al Reino como la economía con el crecimiento más rápido de la producción eléctrica entre las principales naciones africanas analizadas por el informe. La expansión refleja el aumento de la demanda impulsado por la industrialización, el desarrollo de infraestructuras, el crecimiento demográfico y la creciente electrificación de la economía nacional.
El informe subraya el indiscutible liderazgo de Marruecos en energías limpias. El Reino se consolida como la tercera potencia africana en energías renovables, con una capacidad instalada combinada de origen solar y eólico que supera los 3,5 gigavatios (GW). En concreto, la capacidad solar instalada a cierre de 2025 alcanzó 1.086 MW, distribuidos entre 546 MW fotovoltaicos y 540 MW de termoeléctrica (CSP), mientras que la potencia eólica terrestre se situó en 2.452 MW, frente a los 2.395 MW del año anterior.
La generación renovable total del país ascendió a 11,5 TWh en 2025, ligeramente por encima de los 11,3 TWh de 2024. Dentro de este apartado, destaca el espectacular crecimiento de la energía solar, que aumentó un 18,3% hasta alcanzar 1,9 TWh, y el de la hidroelectricidad, que creció un 26% hasta 0,4 TWh. La eólica, por su parte, registró un leve descenso del 1,6% hasta 9,2 TWh.
El informe pone de relieve que el crecimiento de las renovables a nivel mundial cubrió íntegramente el aumento de la demanda eléctrica global en 2025, y que la cuota de las renovables en la producción mundial alcanzó el 33,4%, superando por primera vez al carbón (32,6%). En este contexto, Marruecos se sitúa como uno de los mercados más dinámicos del continente en la transición hacia un modelo más limpio.
Sin embargo, el mismo informe evidencia una realidad estructural que el Reino todavía tiene por delante: los combustibles fósiles representan aproximadamente el 96% del aprovisionamiento energético nacional. La oferta total de energía en 2025 fue de 0,99 exajulios (EJ), un 5,2% más que en 2024. El petróleo acapara 0,64 EJ, el carbón 0,28 EJ y el gas natural apenas 0,03 EJ, mientras que las renovables no hidráulicas contribuyen con 0,04 EJ.
Esta configuración, comparable a la de muchas economías emergentes con alta dependencia de las importaciones de hidrocarburos, contrasta con los ambiciosos objetivos de descarbonización que el país ha fijado. De hecho, el Gobierno marroquí ya ha anunciado su intención de eliminar progresivamente el carbón para la generación eléctrica antes de 2040, una hoja de ruta que requerirá acelerar el despliegue de nuevas capacidades renovables y mejorar la eficiencia energética.
El enfoque marroquí no apuesta por una sustitución abrupta de los combustibles fósiles, sino por una diversificación progresiva del mix energético mediante la incorporación de recursos nacionales y nuevas capacidades renovables. La estrategia, coherente con el Plan Nacional de Energía, busca al mismo tiempo garantizar la seguridad de suministro y reducir la vulnerabilidad exterior.
En este sentido, la ministra de Transición Energética y Desarrollo Sostenible, Leila Benali, ha subrayado en reiteradas ocasiones la apuesta del Reino por la eficiencia energética —con el objetivo de ahorrar un 20% de energía para 2030— y por la atracción de inversiones en energías verdes. Recientemente, Benali anunció la aprobación de 2,7 GW de nuevos proyectos energéticos durante el primer trimestre de 2026, lo que evidencia la aceleración de las inversiones en el sector.
A escala continental, Marruecos ocupa el cuarto lugar en aprovisionamiento energético entre los países africanos individualizados por el informe. Sin embargo, su crecimiento anual del 5,2% es el más alto del grupo, muy por encima del 2,5% de Egipto y el 2,2% de Argelia. En producción eléctrica, las cifras de Egipto (242,4 TWh) y Sudáfrica (231,1 TWh) siguen siendo muy superiores, lo que indica el margen de crecimiento que aún tiene el Reino.
El Statistical Review of World Energy 2026, publicado el pasado 30 de junio, describe un sistema energético mundial en un «punto de inflexión», con un crecimiento récord de la demanda y un avance histórico de la electricidad baja en carbono. Marruecos, fiel a su tradición de pionero en la región, ha sabido situarse en la vanguardia de este cambio, combinando realismo y ambición en un modelo propio que mira al futuro sin perder de vista las exigencias del presente.
