Rue20 Español/Rabat
La visita del ministro de Justicia francés, Gérald Darmanin, a Argelia ha reactivado el debate sobre el futuro de las relaciones entre París y Argel tras meses de fuerte tensión diplomática provocada por el respaldo oficial de Francia a la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara y al plan marroquí de autonomía.
El desplazamiento del responsable francés, acompañado por una importante delegación judicial, busca relanzar la cooperación operativa entre ambos países en ámbitos relacionados con la justicia, la seguridad y la lucha contra el crimen organizado, después del deterioro político registrado desde el verano de 2024.
La crisis bilateral comenzó tras el apoyo expresado por Emmanuel Macron a la posición marroquí sobre el Sáhara, una decisión que marcó un cambio significativo en la postura francesa y provocó un fuerte malestar en Argelia, afectando diversos mecanismos de coordinación política y diplomática entre los dos países.
Pese a ello, París y Argel intentan actualmente preservar los canales de cooperación técnica, especialmente en cuestiones vinculadas a la seguridad, la inmigración y las redes criminales que operan entre ambas orillas del Mediterráneo. En este contexto, la visita de Darmanin pretende abrir una nueva etapa de diálogo centrada en los expedientes judiciales y de seguridad, alejados de las diferencias políticas sobre el Sáhara.
Entre los asuntos abordados durante las conversaciones figuran varios casos considerados sensibles, como la actividad de la red criminal conocida como “DZ Mafia” en Marsella, el expediente del periodista francés Christophe Gleizes —detenido en Argelia— y los archivos relacionados con presuntos casos de corrupción y enriquecimiento ilícito vinculados al entorno del expresidente Abdelaziz Bouteflika.
El acercamiento entre El Eliseo y Al-Mouradia se produce en paralelo a la consolidación del apoyo internacional a la propuesta marroquí de autonomía. En este sentido, Salek Rahal consideró que la recepción del ministro francés por parte de las autoridades argelinas refleja una voluntad de rebajar la tensión diplomática, aunque descartó cualquier retroceso francés respecto a su reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara.
Según Rahal, Argelia habría comenzado a adoptar una lectura más pragmática de las transformaciones internacionales relacionadas con el conflicto, especialmente tras el incremento del respaldo de varias potencias al plan marroquí de autonomía. Además, subrayó que Francia condenó recientemente el ataque contra la ciudad de Smara, mientras que no se registraron posiciones internacionales de apoyo al Frente Polisario.
Por su parte, Mohamed Fadel Bakkada afirmó que la reacción argelina frente al cambio de postura francesa demostró hasta qué punto el expediente del Sáhara sigue condicionando la política exterior de Argelia, pese al discurso oficial que insiste en que no forma parte directa del conflicto.
El analista señaló que la visita de Macron a Rabat en 2024 puso fin a años de ambigüedad francesa respecto al Sáhara y consolidó el respaldo de París a la iniciativa marroquí de autonomía, así como a la soberanía del Reino sobre sus provincias del sur.
A pesar de ello, Francia mantiene el interés en reconstruir sus relaciones con Argelia debido a la importancia estratégica del país magrebí para París en cuestiones relacionadas con el Sahel, la inmigración, la seguridad regional y los intereses económicos franceses en el norte de África.
