Rue20 Español/Rabat
El presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, ha optado por un tono más contenido respecto al expediente del Sáhara marroquí, limitándose a una referencia escueta a la resolución 2797 del Consejo de Seguridad de la ONU, que, según sus palabras, “sigue su curso”.
sta formulación, sobria y sin desarrollo, refleja un cambio significativo en la narrativa oficial argelina, marcado por una menor confrontación y un mayor grado de cautela.
El contraste con meses anteriores resulta evidente. El dossier del Sáhara marroquí ocupaba entonces un lugar destacado en las intervenciones presidenciales, acompañado de críticas explícitas al plan de autonomía propuesto por Marruecos. En la actualidad, el tema pierde centralidad y se aborda de forma breve, sin énfasis ni desarrollo argumentativo.
Este giro discursivo se produce en un momento en el que el marco internacional en torno al conflicto ha evolucionado. La resolución 2797, adoptada a finales de octubre, no solo prorroga el proceso político auspiciado por la ONU, sino que delimita sus parámetros, haciendo hincapié en una solución política realista, el relanzamiento de las negociaciones y la relevancia de la iniciativa marroquí de autonomía. Asimismo, reafirma la implicación de Argelia como parte en el proceso, un punto que ha sido objeto de reservas por parte de las autoridades argelinas.
En este contexto, el enfoque adoptado por Tebboune durante su reciente intervención ante medios de comunicación parece orientado a evitar una confrontación directa con el contenido de la resolución.
La fórmula empleada permite reconocer implícitamente la continuidad del proceso sin expresar un respaldo explícito, en una estrategia de equilibrio discursivo.
Otro elemento destacable es la ausencia de términos tradicionalmente presentes en la retórica oficial argelina, como “autodeterminación” o “independencia”. Su omisión en las declaraciones recientes sugiere un ajuste en el lenguaje, en línea con una comunicación más medida.
Este reposicionamiento se inscribe en un entorno diplomático que ha experimentado una intensificación de contactos en los últimos meses, con encuentros celebrados en distintas capitales y la participación de los actores implicados.
El formato de diálogo que reúne a Marruecos, Argelia, el Polisario y Mauritania se consolida como marco de referencia, limitando el margen de maniobra de cada parte.
En paralelo, se perciben matices en la articulación de posiciones entre Argelia y el Frente Polisario. Mientras este último mantiene una línea constante en sus planteamientos, el discurso argelino introduce variaciones. La limitada difusión de las recientes declaraciones presidenciales en los canales vinculados al Frente apunta a una posible incomodidad o a una divergencia incipiente.
Sin anunciar cambios de fondo, la evolución del discurso oficial argelino se caracteriza por una estrategia de reducción: menos referencias, menor intensidad y un tono más contenido.
