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El Alto Comisionado para la Planificación (HCP) proyecta que la economía marroquí registrará un crecimiento del 4,7% en el segundo trimestre de 2026, según su última nota coyuntural sobre los principales indicadores económicos.
Este desempeño, que refleja en parte un efecto base vinculado al repunte de las ramas secundarias en el mismo periodo de 2025, estaría impulsado principalmente por la difusión de los efectos de la recuperación agrícola y la resiliencia de la demanda interna, señala el informe.
En este contexto, el consumo de los hogares avanzaría un 4,2%, mientras que la inversión mostraría una evolución más moderada, con un incremento del 3,8% de la formación bruta de capital fijo.
No obstante, el organismo advierte de un entorno internacional marcado por una creciente incertidumbre, asociada a las tensiones geopolíticas y sus repercusiones en los mercados de materias primas. En particular, el repunte de las presiones sobre los precios energéticos —tras el estallido de la guerra en Irán— ha reavivado la volatilidad en los mercados petroleros, después de un periodo de relativa calma desde 2023.
El HCP plantea un escenario central en el que, bajo una normalización política y de seguridad en el estrecho de Ormuz y una rápida reconstrucción de las infraestructuras energéticas dañadas, los precios del Brent se mantendrían entre 85 y 100 dólares por barril en el segundo trimestre de 2026, antes de descender progresivamente a partir del tercer trimestre.
Sin embargo, el organismo subraya que los riesgos siguen siendo elevados. A corto plazo, el encarecimiento del petróleo podría intensificar las presiones inflacionistas, aunque su transmisión a los precios internos seguiría parcialmente contenida por factores climáticos favorables y medidas de control del transporte. Un agravamiento de las tensiones energéticas podría afectar más directamente a la demanda interna y a los costes de producción en sectores como la pesca, la química, la metalurgia y los materiales de construcción.
En paralelo, el HCP informó de un crecimiento del producto interior bruto (PIB) del 4,1% en el cuarto trimestre de 2025, frente al 4% registrado en el trimestre anterior.
Según el organismo, la economía mantuvo un ritmo de expansión estable al final de 2025, aunque con dinámicas sectoriales diferenciadas. Las industrias manufactureras repuntaron un 4,1%, impulsadas por la recuperación de los sectores agroalimentario y farmacéutico, lo que favoreció un cambio de ciclo en los inventarios y un fortalecimiento de los servicios asociados.
Las actividades terciarias no comerciales continuaron mostrando un crecimiento sostenido, mientras que las industrias extractivas y la construcción registraron una desaceleración, afectadas por perturbaciones climáticas.
La demanda interna volvió a ser el principal motor del crecimiento, con un aumento del consumo de los hogares del 4,4%, respaldado por la mejora del empleo y los salarios. La inversión, por su parte, mantuvo su dinamismo aunque en fase de normalización, con un incremento del 8,5%, frente al 15% del trimestre anterior.
En el sector exterior, el comercio internacional continuó ejerciendo un efecto negativo sobre el crecimiento, debido a un aumento de las importaciones del 10% superior al de las exportaciones, que crecieron un 6,1%. No obstante, la moderación de los precios de importación contribuyó a reducir el peso del déficit comercial en 0,2 puntos del PIB.
En el ámbito macroeconómico, el informe destaca también una mejora de los equilibrios presupuestarios, con una reducción del déficit gracias a la contención del gasto y a la recuperación de los ingresos no fiscales.
En conjunto, la necesidad global de financiación de la economía se situó en 11.600 millones de dírhams, según el HCP.
