Rue20 Español/Rabat
En un contexto global en el que los datos se han convertido en un recurso estratégico y la inteligencia artificial redefine las jerarquías económicas, Marruecos ha utilizado el escenario de Gitex Africa 2026 para reafirmar una ambición clara: consolidar su soberanía digital y posicionarse como actor estructural en la nueva economía tecnológica.
Bajo las estructuras del salón celebrado en Marrakech, donde convergen decenas de miles de participantes, expositores y países, la tecnología dejó de presentarse como un simple vector de modernización para convertirse en un instrumento de poder.
En este marco, el discurso oficial marroquí se articula en torno a una idea central: el dominio de las infraestructuras digitales como condición de autonomía estratégica.
El jefe del Gobierno, Aziz Akhannouch, abrió el evento con una intervención centrada menos en lo técnico que en lo político. Recordó la decisión tomada en 2021 de crear un departamento ministerial específicamente dedicado a lo digital, interpretado como un punto de inflexión en la política pública del Reino. Desde entonces, según subrayó, la inversión en el sector ha experimentado un salto significativo, pasando de niveles marginales a superar los 1.700 millones de dírhams entre 2021 y 2024.
Más allá de las cifras, el Ejecutivo enmarca su acción en una hoja de ruta estructurada bajo la estrategia “Marruecos Digital 2030”, lanzada en 2024. Akhannouch insistió en que la digitalización solo adquiere sentido si impacta directamente en la vida cotidiana y en la competitividad económica del país, definiendo así un modelo en el que el Estado digital y la economía productiva avanzan de forma paralela.
Las proyecciones oficiales refuerzan esta orientación: crecimiento del empleo en el sector offshoring hasta 270.000 puestos en 2030, expansión de las exportaciones digitales hacia los 40.000 millones de dírhams y un fortalecimiento progresivo del ecosistema tecnológico nacional.
Sin embargo, el eje del discurso va más allá de los indicadores económicos. En palabras del jefe del Gobierno, Marruecos ha optado por “un enfoque estratégico basado en el dominio de la revolución de la inteligencia artificial, y no en su dependencia”, situando la soberanía tecnológica como principio rector.
Esta ambición se traduce en proyectos concretos de infraestructura. La expansión de la red 5G, con una cobertura prevista del 45% de la población en 2026 y del 85% en 2030, la generalización de la fibra óptica y la extensión de la conectividad a más de 1.800 municipios rurales forman parte de este despliegue.
A ello se suma la apuesta por la nube y la creación de centros de investigación y desarrollo, especialmente en Casablanca, que ya han comenzado a generar empleo especializado.
En paralelo, Marruecos avanza en la consolidación de su ecosistema digital con inversiones destinadas a startups, formación y atracción de talento.
Los objetivos son ambiciosos: miles de nuevas empresas tecnológicas, decenas de miles de graduados anuales en disciplinas digitales y una expansión acelerada del capital humano vinculado a la innovación.
Si el jefe del Gobierno traza la dirección, la ministra de Transición Digital y Reforma de la Administración, Amal El Fallah Seghrouchni, aporta el marco conceptual. Su intervención en Gitex Africa 2026 profundiza en la idea de una soberanía digital que no se basa únicamente en la acumulación de infraestructuras, sino en la capacidad de coordinar, conectar y generar valor colectivo.
La ministra defendió la construcción de un modelo propio de poder tecnológico, sustentado en la gobernanza de los datos y en el uso de la inteligencia artificial al servicio del desarrollo. “Es posible construir un poder tecnológico que no se base en la dominación, sino en la capacidad de federar y poner la innovación al servicio del bien común”, subrayó.
Dentro de esta visión, destacó el proyecto del complejo de datos de Dakhla, concebido como una infraestructura estratégica a escala continental. Este centro, previsto como uno de los mayores de África, se proyecta con una capacidad de hasta 500 megavatios en 2030 y funcionará íntegramente con energías renovables, además de utilizar sistemas de refrigeración basados en el agua del Atlántico. Más que un centro técnico, el proyecto se presenta como una “embajada de datos” destinada a anclar la soberanía digital en el territorio africano.
La dimensión ética acompaña esta estrategia. El gobierno insiste en el desarrollo de una inteligencia artificial responsable, transparente y orientada al interés público, especialmente en la modernización de los servicios administrativos y en la mejora de la eficiencia económica.
El debate en Gitex Africa 2026 también refleja las tensiones globales en torno a la soberanía tecnológica. Desde Europa, la ministra francesa encargada de Inteligencia Artificial y digital, Anne Le Hénanff, defendió la necesidad de reducir dependencias en sectores críticos como la nube o la ciberseguridad, apostando por una tecnología centrada en el ser humano y guiada por principios éticos.
Desde África, la perspectiva se vuelve más estructural. El ministro gabonés de Economía Digital, Mark-Alexandre Doumba, recordó una condición básica que a menudo condiciona cualquier estrategia digital: el acceso a la energía. Sin capacidad energética suficiente y competitiva, advirtió, no es posible desarrollar una economía de inteligencia artificial.
En los márgenes del evento, esta dualidad se impone: ambición tecnológica por un lado, limitaciones materiales por otro. Marruecos intenta situarse en el punto de equilibrio, combinando inversión en infraestructuras, formación de talento y expansión del ecosistema innovador.
Con la mirada puesta en 2030, el país acelera su transformación digital con una narrativa clara: reducir dependencias externas y consolidar una autonomía tecnológica efectiva.
En Marrakech, el mensaje final no se presenta como una promesa abstracta, sino como un proceso ya en marcha. Marruecos avanza, no como espectador de la revolución digital, sino como actor que aspira a definir sus propios códigos en la nueva geografía del poder tecnológico.
