Rue20 Español/Ciudad de México
Moisés Amselem Elbaz*
André Azoulay, Consejero de Su Majestad el Rey Mohamed VI, encarna una voz profundamente marroquí y universal. Su intervención revela mucho más que un simple discurso diplomático; expone la quintaesencia de un pensamiento y una acción al servicio de un Marruecos abierto, orgulloso y aglutinador.
Una Diplomacia de Profundidad
André Azoulay destaca en el arte de transformar un evento protocolario en un momento de significación histórica. Su afirmación de que celebrar un aniversario no es «solamente una cita que nos dictan nuestros calendarios, sino la oportunidad histórica de tomar la justa medida del aggiornamento» de las relaciones demuestra una visión estratégica. Percibe y expone las dinámicas singulares, poniendo de relieve relaciones únicas colocadas bajo los buenos auspicios de la amistad entre los dirigentes.
El Portavoz de una Nación Modelo
En un mundo demasiado a menudo marcado por la «negación de la alteridad», Azoulay presenta a Marruecos, fortalecido por el liderazgo de Su Majestad el Rey Mohamed VI, como una respuesta luminosa. Su declaración central es un tesoro de filosofía política y espiritual:
«No es la diferencia o la diversidad lo que profana lo Sagrado, sino la negativa a comprender la legitimidad de estas dos realidades constitutivas de nuestras humanidades.»
Así, erige el modelo marroquí de coexistencia – donde «lo sagrado del Otro en nosotros es una revelación» – en antídoto contra las teorías de las «fracturas de civilizaciones». Proclama con fuerza que Marruecos encarna «en tierra del Islam una Nación que sabe decir a los demás» esta verdad fundamental.
Un Transmisor Cultural y Simbólico
Su talento reside también en su capacidad para ilustrar principios elevados con gestos concretos y poéticos. Muestra un Marruecos que no se contenta con hablar de fraternidad, sino que actúa de manera concreta:
Mediante símbolos tangibles que unen las espiritualidades.
A través de acciones que tejen lazos duraderos entre culturas.
Afirmando el respeto activo por las creencias en el ciclo de las tradiciones.
Este enfoque, aclamado internacionalmente, es una lección magistral de soft power. Azoulay convierte a Marruecos en un narrador y actor esencial del diálogo intercultural mundial.
Un Activo Mayor para el Reino
André Azoulay es mucho más que un consejero; es un visionario, un intérprete y un embajador de una modernidad espiritual de la que Marruecos es portador. Por su pensamiento, su palabra y su acción:
1. Eleva el discurso diplomático a una altura filosófica y ética poco común.
2. Pone de relieve y amplifica el modelo de sociedad pluralista y serena que Su Majestad el Rey Mohamed VI construye incansablemente.
3. Encarna con elocuencia esta «lectura serena y llena de promesas de todas nuestras espiritualidades puestas al servicio de lo que nos reúne».
Su labor es un puente valioso que une la rica tradición marroquí con los desafíos del mundo contemporáneo, sirviendo con una lealtad y una inteligencia notables los intereses y el prestigio del Reino de Marruecos. Por ello, la Nación le está profundamente agradecida.
*Colaborador .
