Rue20 Español/Rabat
La Agencia Federal Rusa de Pesca ha confirmado la asignación de una cuota de 54.000 toneladas de pescado pelágico de superficie a su flota industrial en la zona atlántica marroquí, que abarca desde las costas del norte del Reino hasta las aguas adyacentes a las regiones del Sáhara marroquí.
Esta medida refuerza la cooperación marítima entre Rabat y Moscú y se enmarca en el nuevo acuerdo bilateral de pesca firmado en octubre de 2025.
Según datos oficiales rusos, la cuota se destina íntegramente a la pesca industrial y comprende especies estratégicas como sardinas, sardinelas, caballa y anchoas; que constituyen la base de la producción pesquera marroquí y alimentan importantes industrias de transformación y exportación.
La flota rusa, compuesta por grandes buques factoría capaces de procesar y congelar el producto en alta mar, operará en un contexto de creciente competencia internacional por los recursos marinos.
Este despliegue refleja el enfoque pragmático de ambas partes. Para Rusia, representa una oportunidad de fortalecer su presencia económica en África y diversificar sus cadenas de suministro alimentario en medio de las sanciones occidentales.
Para Marruecos, permite reequilibrar sus relaciones internacionales, diversificar socios y garantizar la explotación sostenible de sus recursos pesqueros ante las tensiones legales y políticas con algunos acuerdos tradicionales, particularmente con la Unión Europea.
El acuerdo de cooperación en materia de pesca marítima, firmado en Moscú en octubre de 2025 por el ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, y el responsable de la Agencia Federal Rusa de Pesca, Ilya Shestakov, tiene una duración de cuatro años. Sustituye al anterior convenio y establece un marco para la determinación anual de cuotas, las zonas de pesca autorizadas y medidas de protección del ecosistema marino. Fuentes rusas indican que las capturas en aguas marroquíes podrían incrementarse progresivamente en los próximos años.
La cuota de 54.000 toneladas se integra en un historial de colaboración que se remonta a principios de los años noventa. En periodos anteriores, las cuotas concedidas a Rusia han alcanzado volúmenes significativos, con una concentración notable en las ricas aguas del sur, verdadero epicentro de la riqueza pesquera marroquí. Parte del valor añadido generado por esta actividad industrial se procesa directamente en los buques rusos, lo que implica una reexportación de producto con menor transformación local.
Dinámica comercial bilateral en ascenso
Esta decisión pesquera se produce en paralelo a un fortalecimiento general de las relaciones económicas entre ambos países. En 2025, el volumen de intercambios comerciales entre Marruecos y Rusia alcanzó aproximadamente 2.000 millones de dólares, manteniendo una tendencia alcista a pesar del contexto geopolítico internacional.
Según estimaciones, los intercambios crecieron alrededor de un 30% en la primera mitad de 2025 respecto al mismo periodo de 2024, con algunos indicadores de cooperación económica e inversión que registraron incrementos aún mayores.
La balanza comercial muestra un claro desequilibrio favorable a las exportaciones rusas. En 2024, Marruecos importó bienes rusos por valor de unos 631 millones de dólares, frente a exportaciones marroquíes hacia Rusia de 83,8 millones de dólares.
Los cereales, especialmente el trigo representan el pilar de las importaciones marroquíes: durante la campaña 2024-2025, el Reino adquirió cerca de un millón de toneladas de trigo ruso por un valor aproximado de 280 millones de dólares.
Rusia suministra además fertilizantes, productos químicos, energía y metales, sectores clave para la seguridad alimentaria e industrial marroquí.
Por su parte, las exportaciones marroquíes a Rusia se centran en productos agrícolas y pesqueros, con un notable aumento en cítricos y frutas. Las mandarinas marroquíes, por ejemplo, registraron un incremento del 74% en las ventas al mercado ruso durante 2025. Marruecos se ha consolidado como uno de los principales proveedores de frutas y productos alimenticios frescos para Rusia.
La cooperación trasciende el mero intercambio comercial y abarca dimensiones industriales y tecnológicas. Rusia exporta equipos, servicios tecnológicos y productos energéticos, mientras Marruecos explora oportunidades en energía, infraestructura y tecnología agrícola. Esta multidimensionalidad responde a la reconfiguración de flujos económicos globales: Rusia busca mercados alternativos fuera de Europa, y Marruecos diversifica sus alianzas para reforzar su margen de maniobra como plataforma regional entre África, Europa y los mercados emergentes.
Expertos destacan que, más allá de los volúmenes pesqueros concretos, esta asociación ilustra cómo la gestión de recursos naturales se ha convertido en un instrumento de influencia geopolítica y de seguridad alimentaria en un escenario internacional cada vez más competitivo.
La flota pesquera rusa continuará operando en las aguas atlánticas marroquíes bajo el marco regulado del acuerdo, contribuyendo así a la dinámica de una relación bilateral que evoluciona hacia una asociación más profunda y estratégica.
