Rue20 Español/Rabat
Marruecos se posiciona como el actor más estratégico del mundo árabe en la importación de recursos energéticos rusos, según los últimos datos difundidos por la plataforma especializada Taqa.
En un contexto de reconfiguración de los flujos energéticos globales, el Reino destaca por una política de abastecimiento diversificada que lo distingue del resto de países de la región.
Durante febrero de 2026, los ingresos de Rusia por exportaciones de hidrocarburos registraron un incremento del 7%, alcanzando los 492 millones de euros diarios. En este escenario, Marruecos sobresale como el único país árabe presente simultáneamente en tres segmentos clave: productos petrolíferos refinados, carbón y gas natural, consolidando así una estrategia energética multifacética.
Uno de los elementos más relevantes de esta dinámica es el suministro de gas natural. Por vigésimo tercer mes consecutivo, el Reino ha mantenido importaciones de gas ruso mediante un esquema logístico indirecto. El gas natural licuado (GNL) es transportado hasta terminales en España, donde es regasificado antes de ser enviado a Marruecos a través del gasoducto Magreb-Europa (GME), evidenciando una notable capacidad de adaptación ante las restricciones internacionales.
Este posicionamiento se produce en un contexto geopolítico marcado por cierta flexibilización normativa. En marzo de 2026, la administración de Donald Trump autorizó temporalmente la compra de crudo transportado por vía marítima, lo que contribuyó a un aumento del 14% en las exportaciones petroleras rusas durante el mes analizado.
A nivel global, China continúa liderando como principal socio energético de Moscú, concentrando el 52% de sus ingresos en febrero, equivalente a 5.700 millones de euros, seguida por Turquía e India. En este contexto, Marruecos refuerza su perfil como plataforma regional, diferenciándose de otras economías árabes como Arabia Saudita o Egipto, más focalizadas en segmentos específicos del mercado energético.
De cara a los próximos meses, el panorama energético internacional podría experimentar nuevas transformaciones. La Unión Europea prevé implementar una prohibición total sobre el GNL ruso a partir de abril de 2026, junto con restricciones adicionales en los gasoductos en junio. Este escenario podría impulsar a Rusia a redirigir sus exportaciones hacia mercados alternativos, donde Marruecos aparece como un socio clave gracias a su flexibilidad logística y su estrategia anticipativa.
Así, el Reino se perfila no solo como un actor relevante en el ámbito energético regional, sino también como un potencial pivote en la reconfiguración de los flujos energéticos entre Rusia y el mundo árabe.
