Máxima discreción en Washington durante nueva ronda de negociaciones sobre el Sáhara marroquí

 

Rue20 Español/Rabat

La capital estadounidense fue escenario de la tercera ronda consecutiva de consultas internacionales sobre el conflicto del Sáhara marroquí, un encuentro caracterizado por un nivel de secreto sin precedentes y la participación directa de Estados Unidos junto con la Organización de las Naciones Unidas.

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Las deliberaciones se inscriben en el marco de la resolución 2797 del Consejo de Seguridad, adoptada en octubre pasado, que establece un proceso político basado en “una solución realista y consensuada”, y destaca la iniciativa de autonomía bajo soberanía marroquí como eje central de cualquier acuerdo final.

La reunión se celebró fuera del alcance de los medios de comunicación y bajo estrictas medidas de confidencialidad, con la coordinación de Massad Boulos, asesor especial del presidente estadounidense Donald Trump, y Michael Waltz, embajador estadounidense ante la ONU.

Por parte de Naciones Unidas, Staffan de Mistura, enviado especial del Secretario General para el Sáhara marroquí, actuó como facilitador principal.

Marruecos habría estado representado por su ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita; mientras que Argelia envió a su titular del ramo, Ahmed Attaf.

Mauritania habría participado a través de su ministro de Asuntos Exteriores, Mohamed Salem Ould Merzouk, y el Polisario asistió con una delegación.

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La inclusión de Argelia y el Polisario evidencia el retorno a la fórmula de negociaciones multilaterales con todos los actores regionales, tal como lo ha enfatizado el Consejo de Seguridad en sus últimas resoluciones.

El núcleo de las discusiones se centró en la actualización de la iniciativa de autonomía propuesta por Marruecos, que busca detallar los aspectos institucionales, políticos y económicos del modelo; manteniendo la soberanía marroquí como marco de referencia.

Esta revisión responde a directrices internacionales y a la evolución de posiciones de distintos países, especialmente tras el reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí en 2020 y la apertura de consulados en El Aaiún y Dajla por varias naciones.

El clima de la ronda fue marcado por un silencio absoluto. Las delegaciones se negaron a emitir declaraciones, reflejando la sensibilidad de la etapa de negociación y el deseo de evitar filtraciones que puedan afectar la dinámica del proceso.

Stéphane Dujarric, portavoz del Secretario General de la ONU, confirmó que no hay plazos fijos para las consultas y que la flexibilidad temporal permite a las partes avanzar sin presiones mediáticas ni políticas, fortaleciendo la base para negociaciones efectivas.

Estas reuniones representan la continuación del proceso iniciado con la llamada “Hoja de Ruta de Madrid”, un conjunto de consultas informales que buscó reorganizar prioridades tras años de estancamiento.

Esa fase permitió evaluar la disposición de las partes frente a la actualización de la iniciativa de autonomía, explorando competencias institucionales, mecanismos de supervisión de la ONU y garantías internacionales.

Las consultas de Washington constituyen la etapa técnica que sigue a esa hoja de ruta, centrada ahora en la concreción de contenidos negociables.

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El protagonismo estadounidense se percibe como un factor decisivo en este nuevo enfoque, dada su capacidad de influir en las posiciones de las partes y su interés estratégico en la estabilidad del norte de África y el Sahel.

Por su parte, la ONU busca consolidar un proceso gradual, basado en la negociación por etapas y en la construcción de consensos técnicos antes de pasar a negociaciones políticas de alto nivel.

Se espera que las consultas continúen en los próximos meses, alternando reuniones técnicas en Washington, Nueva York y capitales europeas, con la posibilidad de sesiones más específicas sobre implementación de autonomía, garantías políticas y el papel de la MINURSO durante la eventual etapa de transición.

Observadores señalan que, de lograr avances suficientes, el proceso podría conducir a una nueva ronda política de alto nivel bajo auspicio conjunto de Naciones Unidas y Estados Unidos, consolidando así un marco práctico para una resolución definitiva del conflicto.

 

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