Rue20 Español/Rabat
Mientras África se prepara para triplicar su capacidad de centros de datos de aquí a finales de la década, Marruecos emerge como uno de los grandes beneficiarios de esta transformación, consolidándose como plataforma digital regional entre Europa y el continente africano. Impulsado por la expansión de la computación en la nube y la inteligencia artificial (IA), el Reino se posiciona en el centro de una carrera estratégica por la soberanía del cálculo y de los datos.
De acuerdo con el informe Data Centres in Africa 2026, elaborado por la Africa Data Centres Association (ADCA) y Rising Advisory, África alcanzaría una capacidad total cercana a los 1,2 gigavatios si todos los proyectos previstos se materializan. En este contexto aún dominado por las grandes potencias tecnológicas, Marruecos destaca por una combinación poco frecuente en el continente: estabilidad regulatoria, infraestructuras de alto nivel, conectividad internacional y acceso creciente a energías renovables.
El informe subraya que el Reino ha logrado estructurar una oferta capaz de atraer inversiones vinculadas a la IA y a la “nube soberana”. El desarrollo de campus de centros de datos altamente resilientes en Casablanca y Rabat permite albergar cargas críticas y responder a los requisitos de los grandes operadores tecnológicos, al tiempo que se refuerza la soberanía nacional sobre los datos.
Más allá de cubrir la demanda interna, la estrategia marroquí apunta a convertirse en una plataforma regional de alojamiento y potencia de cálculo para África Occidental y la cuenca mediterránea. Su posición geográfica, en la intersección de los flujos digitales entre África y Europa, refuerza este papel de bisagra en la economía digital emergente.
Dajla, nuevo polo de datos verdes
Esta ambición se materializa también en el sur del país. En la región de Dakhla-Oued Eddahab, los ministerios de Transición Energética y de Transición Digital aprobaron recientemente el lanzamiento de un mega centro de datos alimentado por energías limpias, junto con la creación de un instituto de investigación dedicado a la IA y a la transición energética. Dos convenios firmados en este marco buscan convertir a Dakhla en un polo de innovación que combine soberanía digital y energética.
La apuesta por centros de datos “verdes” responde a uno de los principales desafíos del sector en África: el acceso fiable a la electricidad.
Al integrar energías renovables en su estrategia digital, Marruecos refuerza su atractivo frente a inversores cada vez más atentos a la sostenibilidad y a la seguridad del suministro.
Regulación y soberanía como ventajas competitivas
La claridad del marco jurídico en materia de protección de datos y gobernanza digital aparece como otro de los puntos fuertes del Reino. En un continente donde más de 40 países han adoptado leyes de protección de datos, Marruecos destaca por ofrecer previsibilidad y estabilidad, elementos decisivos para los proyectos de infraestructuras críticas a largo plazo.
En un escenario africano marcado por un fuerte crecimiento pero un peso aún marginal en la capacidad informática mundial, Marruecos se perfila así como uno de los pocos países capaces de transformar la expansión de los centros de datos en una palanca de competitividad, innovación y creación de empleo cualificado. En la economía global de la IA, el Reino apuesta por convertir la proximidad de los servidores en un factor de poder y desarrollo.
