Rondas de Washington consolidan la Autonomía del Sáhara bajo soberanía marroquí 

 

Rue20 Español/Rabat

Bajo un manto de discreción, se ha completado la tercera ronda consecutiva de consultas internacionales sobre el conflicto del Sáhara marroquí, organizadas por Estados Unidos en colaboración con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en cumplimiento de la resolución 2797 del Consejo de Seguridad, que establece un marco serio para la reanudación del proceso político sin condiciones previas.

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Las reuniones, realizadas a puerta cerrada, han contado con la participación de representantes de Marruecos, Argelia, Mauritania y de Polisario; así como de altos funcionarios estadounidenses y del personal de la ONU.

Según fuentes coincidentes, los encuentros han abordado la propuesta marroquí de autonomía, considerada como la única base realista y práctica para una solución política sostenible, conforme a la resolución de la ONU de octubre de 2025.

El secretismo de las consultas responde a la necesidad de generar un entorno propicio para superar años de estancamiento político, al tiempo que se manejan divergencias significativas entre las partes.

La falta de plazos definidos para la finalización de las conversaciones forma parte del enfoque discreto adoptado por los mediadores internacionales, destinado a ampliar las posibilidades de éxito.

Estas consultas, situadas en el marco de lo que se conoce como la “Hoja de Ruta Madrid 2026”, buscan preparar nuevas rondas de negociación antes de finales de abril, con el objetivo de debatir los detalles de la versión actualizada de la propuesta marroquí y avanzar hacia la firma de un acuerdo marco político entre las cuatro partes.

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Este paso permitiría establecer un calendario vinculante para la resolución del conflicto, interrumpido desde la última mesa redonda en Ginebra en 2019.

El papel de Estados Unidos se ha consolidado como central en la mediación, pasando de un rol equilibrador a convertirse en actor principal en la configuración de decisiones vinculadas al expediente del Sáhara marroquí.

La estrategia estadounidense combina la facilitación del diálogo, la coordinación multilateral y la influencia diplomática sobre las partes; en línea con el reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara y el compromiso con una solución política aceptable bajo los auspicios de la ONU.

Por su parte, la delegación marroquí se mantiene con un mandato claro, enfocado en la soberanía nacional y mostrando flexibilidad sobre los mecanismos de autonomía, su implementación y garantías de sostenibilidad.

En contraste, los representantes del Polisario siguen limitados por una estrategia geopolítica definida por Argelia y por restricciones ideológicas internas, lo que condiciona su capacidad de interactuar positivamente con el proceso de resolución.

El secretismo y la rigurosa gestión de las consultas se entienden como elementos estratégicos para equilibrar intereses divergentes y mantener la dinámica negociadora; evitando filtraciones que puedan obstaculizar los avances.

Según observadores, esta fase marca un cambio significativo respecto al modelo de referéndum de los años noventa, que fracasó; y refuerza un enfoque basado en el consenso, la realidad política y la sostenibilidad, respaldado por el Grupo de Amigos del Sáhara, que incluye a Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Rusia y España.

La ONU, a través de su vocero oficial, ha subrayado que las consultas constituyen una implementación práctica de la resolución 2797 y reafirma la responsabilidad de todas las partes en comprometerse de manera seria y efectiva para alcanzar una solución política pacífica y duradera al prolongado conflicto regional, basada en la Autonomía marroquí.

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