Rue20 Español/Rabat
Un giro histórico se está consolidando en el conflicto del Sáhara marroquí. Tanto Argelia como el Polisario se han visto forzados a aceptar, bajo creciente presión internacional, la opción de autonomía marroquí como solución para la región, reconociendo implícitamente la soberanía de Marruecos, según un análisis publicado por Jeune Afrique.
A principios de febrero, representantes de Marruecos, Argelia, Mauritania y del Polisario se reunieron en Madrid bajo la mediación de Estados Unidos para discutir el expediente del Sáhara marroquí.
Durante estas conversaciones, Rabat presentó una versión actualizada de su plan de autonomía, que ha sido reforzada por la Resolución 2797 de las Naciones Unidas, adoptada en octubre de 2025.
François Soudan, director de redacción de Jeune Afrique, recuerda en declaraciones a RFI que «el punto de partida del proceso de negociaciones en curso bajo la dirección estadounidense es el abandono implícito del referéndum de autodeterminación».
Este cambio marca el fin de la opción de independencia como vía política, dejando la autonomía marroquí como la solución realista y aceptable en el marco internacional.
El plan de autonomía contempla un modelo de autogobierno interno, donde la región del Sáhara tendría control sobre sus asuntos locales, mientras que el poder central mantiene las competencias regias.
«La región tendría control sobre todos los asuntos de interés local, mientras que el poder central conservaría las competencias regias», subraya Soudan.
Además, incluye mecanismos institucionales, como la creación de una asamblea electa, y medidas de reconciliación, incluyendo la amnistía a líderes del Polisario y el retorno organizado de los saharauis retenidos en los campamentos de Tinduf, en Argelia.
En este sentido, el cambio de postura de Argel constituye un hecho diplomático relevante. «Está claro que al aceptar ir a Madrid bajo la presión diplomática y psicológica estadounidense para participar en negociaciones en torno al plan marroquí, Argelia y el Polisario de alguna manera se rindieron y aceptaron», afirma Soudan, aludiendo al reconocimiento tácito de la autoridad marroquí sobre el Sáhara.
Varias rondas de discusión deben realizarse antes de la próxima reunión prevista en mayo, en la que Estados Unidos espera consolidar un acuerdo marco político. Soudan concluye: «Podemos imaginar que el presidente Tebboune ya está pensando en cómo explicar a su opinión pública lo que podría parecer un cambio importante. Pero, para Argel, sin duda es el precio a pagar para salir de cierto aislamiento diplomático».
Con este escenario, Marruecos consolida su posición como garante de la estabilidad y desarrollo en el Sáhara; mientras la comunidad internacional refuerza la validez de su plan de autonomía como solución viable y sostenible, dejando atrás décadas de conflicto estéril.
